FRIDAYS FOR FUTURE: SEGUIR LA PISTA DEL DINERO

Andrés Núñez Leites


Greta Thunberg es una niña adolescente de 16 años que, motivada seguramente por el idealismo y el altruismo de la juventud, es la cara visible de la iniciativa de Fridays For Future, la huelga estudiantil semanal que presiona a los gobiernos para cambiar del uso de combustibles fósiles al uso de fuentes de energía que reduzcan la emisión de dióxido de carbono, uno de los precursores del calentamiento global (al menos una entre sus causas antropogénicas). Esta no es una nota contra Greta Thunberg, ni una valoración de sus intenciones, pero sí una breve recopilación de datos sobre su entorno adulto, el cual sí está claramente permeado por intereses corporativos.

Llaman la atención, apenas uno empieza a averiguar sobre el tema, por lo menos dos cosas: la velocidad con que el movimiento se internacionalizó, logró organizarse, producir un discurso estructurado y agendar para su líder visible reuniones del más alto nivel mundial (FMI, ONU, gobiernos europeos, etc.). Nada de esto puede hacerse tan rápido, se trata de un trabajo de años y hasta décadas para una organización cualquiera, excepto que se cuente con un nivel de “experticia” y organización superior, y esto cuesta mucho dinero, pues requiere la asistencia de gente de probada idoneidad en estrategias comunicativas, en elaboración de agendas, discursos, reuniones, organización de grupos locales, seguridad, gestión financiera, logística de recursos. Hay sí algunas Foundations como Open Society, Ford, Rockefeller, etc., que poseen esa capacidad técnica y pueden, literalmente, crear o apoyar un movimiento ya existente y llevarlo a ese nivel.

Otra cosa que llama la atención es la coincidencia evidente entre la agenda de Greta Thunberg y Fridays For Future con la “economía verde”, es decir, la pretendida salida al problema de la contaminación a partir de la promoción de fuentes de energía renovable (cuyo desarrollo es altamente contaminante, porque paradójicamente depende del uso de combustibles fósiles y de un aumento exponencial de la minería de metales raros [1]), el uso de transporte eléctrico, y en general la incorporación de técnicas de producción con menor uso de combustibles fósiles (en el momento de la producción) pero manteniendo la tendencia al crecimiento de la economía. La economía verde es un gran negocio, en otras palabras, para los capitales financieros que no quieren perder sus ganancias crecientes una vez que vaya declinando el uso de combustibles fósiles. Dicha economía, además, se acopla a la intención de generar una tasa aplicable a nivel mundial para penalizar a los países y empresas que tengan una mayor huella de carbono en la producción. Y esta es la historia del Estado: sus dos primeros pasos son la unificación del cobro de impuestos y luego la unificación de la defensa externa. Estamos ante las puertas de un avance hacia un gobierno mundial de las Corporations que, sin hacer desaparecer a los Estados, de los que dependen para generar las condiciones de implantación local (coinversión estatal, seguridad, estabilidad jurídica, impunidad ambiental, subsidios), quitan de ellos casi todo resto de soberanía (congelamiento del derecho, renuncia jurisdiccional en favor de tribunales internacionales, cooptación del ejecutivo, adaptaciones de los sistemas educativos locales a los requerimientos técnicos de la empresa) . Un ejemplo puede ser nuestra región platense, donde en los últimos 30 ó 40 años las mayores decisiones en términos de infraestructura y producción fueron tomadas por Corporations trasnacionales que contratan a los Estados locales para que generen el entorno que necesitan para sus inversiones.

Trabajando en el área socio-ambiental de una ONG, encontré alguna vez un manual de gestión comunitaria para que empresas potencialmente contaminantes pudieran enfrentar el rechazo de la población local. Una de las sugerencias era elegir como interlocutor, entre los grupos ecologistas, a los más amigables y especialmente a los que dan como un hecho la instalación del proyecto productivo y buscan atenuar los impactos, de manera que se pudiera entrar en el juego de las mutuas concesiones. Otra sugerencia es directamente generar un movimiento ecologista que vehicule la voluntad de la empresa o el holding. En esta oportunidad, se trata de aprovechar una opinión pública sensibilizada en torno al cambio climático y volcarlo en contra de la industria de los combustibles fósiles, ofreciendo como (falsa) alternativa las energías renovables y la energía nuclear, sin decrecimiento económico (que es el horror, la antítesis del capitalismo).

Anoto debajo, algunos datos, en relación al entorno de Greta Thunberg, que muestran una clara vinculación con las Corporations de la economía verde:

1. Greta Thunberg obtuvo el segundo puesto en mayo de 2018 un concurso literario ecologista para el periódico “Svenska Dagbladet”. [2]. Fue luego contactada por Bo Thoren, líder de Fossil Free Dalsland, que a su vez pertenece a 350.org, que a su vez está financiada por, entre tantos otros, la Rockefeller Brothers Fund. [3]. Bo Thoren es el que le da la idea de la huelga escolar. [4]

2. Bo Thoren es el que llama a Ingmar Rentzhog, del periódico nacional de mayor circulación, Dagens Nyeter, para que cubra la primer aparición de Greta frente al parlamento sueco. Ingmar Rentzhog, además, era promotor del libro ecologista de la madre de Greta “Scenes from the Heart”. [5]. Ingmar Rentzhog pertenece a Global Challenge, una ONG preocupada por el cambio climático. Uno de los directivos de la ONG es Nystedt Ringborg, que a su vez pertenece a Sustainable Energy Angels [6], una Corporation para la inversión en tecnología de la “economía verde”.

3. Greta Thunberg se desvinculó de Ingmar Rentzhog y Global Challenge, por sus vínculos con las corporaciones de la economía verde, pero ahora tiene como asesor a Daniel Donner, que trabaja para European Climate Foundation, otra promotora de la economía verde, sostenida, entre tantas otras, por, otra vez, la Rockefeller Brother Fund. [7]

4. Luisa-Marie Neubauer, es la coach de Greta, integrante de One Foundation, creada por Bill Gates, Bono y, cuándo no, George Soros. [8].

Este esquema se repite en todas partes, incluso aquí, donde de la noche a la mañana florece una versión montevideana de Fridays For Future, que a la vez que se vincula a causas ecologistas y soberanistas locales como el rechazo a una mega-planta de celulosa de la finlandesa UPM en el Río Negro, logra ser recibida por el candidato a la presidencia del partido de izquierda progresista y un compromiso para que en su gobierno promueva el transporte eléctrico, es decir, el negocio de la economía verde.

Por si mis palabras anteriores dan lugar a confusión, no estoy negando la existencia del calentamiento global, porque parece haber muchas evidencias científicas que apuntan en ese sentido. Si bien hay una discusión en torno a si el origen es antrópico o natural, y cada “partido” científico -en un juego en el que también hay sponsors e intereses políticos- tiene sus investigaciones e interpretaciones de datos, hay evidencias científicas reconocidas respecto del papel de gases de la actividad productiva humana como el CO2 (dióxido de carbono), el CH4 (metano) o el SF6 (hexafluoruro de azufre) en el calentamiento de la atmósfera. Así que aún si se probara la hipótesis del calentamiento global natural, no tendría sentido insistir en aumentar las emisiones de gases que, aún en esa hipótesis, contribuirían a intensificar el calentamiento, al menos.

Para terminar, y a modo de ejemplo de la dinámica social y política que quiero ilustrar para mis amables lectores, quiero llamar la atención sobre el último de los gases mencionados, el SF6, porque se viene aumentando intensamente la contaminación atmosférica con este gas 20.000 veces más potente que el CO2 en términos de la captación de calor del sol, que se usa... en los aerogeneradores y en la infraestructura eléctrica industrial para el enfriamiento de las conexiones de alto voltaje e intensidad [9].

Es decir que, así como las organizaciones financiadas por los capitales que quieren continuar aumentando la producción de energía y el crecimiento económico -como si los recursos planetarios fuesen infinitos- son falsas soluciones, también lo son algunas soluciones tecnológicas vinculadas a la economía verde.

Nada de lo anterior deslegitima la lucha ecologista, ni la búsqueda de soluciones tecnológicas para los problemas ecológicos, pero sí implica que tenemos que renunciar a una mirada maniquea, porque los grandes centros de poder corporativo no sólo han concentrado recursos económicos sino también de manipulación cognitiva, produciendo a cada paso propuestas destructivas de la naturaleza y la sociedad y oposiciones controladas, y porque, como a aquel personaje de Auster en “El país de las últimas cosas” al cual a medida que avanzaba le desaparecía el camino o cambiaba su topografía, o por momentos se revelaba una pura apariencia, estamos en tiempos en que debemos pensar cada paso.


Notas:

[1] https://www.rt.com/news/466028-clean-energy-fuels-dirty-mining/

[2] https://www.elespanol.com/mundo/20190821/lucrativo-activista-greta-thunberg-politicos-energeticas-financian/422958621_0.html

[3] https://business.financialpost.com/opinion/rockefellers-behind-scruffy-little-outfit

[4] https://www.elespanol.com/mundo/20190821/lucrativo-activista-greta-thunberg-politicos-energeticas-financian/422958621_0.html

[5] (idem)

[6] http://seangels.se/en/portfolio/

[7] https://europeanclimate.org/people/funders/

[8] https://www.europereloaded.com/george-soros-is-backing-climate-activist-greta-thunberg/

[9] https://www.bbc.com/news/science-environment-49567197