DARNAUCHANS, 1994

Andrés Núñez Leites


El boliche, en el centro de Montevideo, se llamaba "Amarcord", seguramente en evocación de la película de Fellini.

Sentado en el piso, a un par de metros del mínimo escenario, junto a mí, estaba el ex novio de una mujer a quien ambos amamos -él con más fortuna que yo. Tenía una cámara VHS-C, una joya tecnológica de los 1990, y lo grabó todo. Penosamente, la grabación se perdió con su muerte. Recuerdo que el artista, cuando vio que lo estaban grabando preguntó: "¿Y eso para quién es?" El muchacho de marras dijo: "Es para Tacuarembó". Darnauchans contestó: "Si es para Tacuarembó, todo."

Entre tanto, mi amigo, Santos, tuvo el tupé de agregar a la lista de canciones del cantor, una extra: "Niña del rojo pelo" o "Niñez de luz", ya no recuerdo cuál. Sí que fue complacido.

Darnauchans tradujo mal una canción de Donovan y la usó en la prueba de sonido. Acusó al norteamericano de decir frases sin sentido, como "Me llaman amarillo meloso", cuando el músico evocado hablaba en realidad de un juguete sexual (el "amarillo meloso", un consolador) que había aparecido en los 1960 para beneplácito de muchas mujeres.

Luego cantó sus bellísimas canciones, intercaladas con sus graciosas humoradas.

Después, la noche.