LA DERECHA QUE SE VIENE, NO AHORA

Andrés Núñez Leites

1 nov 2019


Lacalle Pou es el comienzo de la derechización, con corta vida política, por su perfil neoliberal (que hambrea a la plebe proletarizada y no proletarizada). Luego volverá la izquierda neoliberal y fracasará en los mismos términos que la actual, probablemente. Luego el futuro, a mediano plazo, traerá algo Manini-style. Si la la derecha cabildante logra desembarazarse de los vinculados con la última dictadura, si logra un buen sistema para detectar y purgar grupúsculos de jóvenes neo-nazis y neo-fascistas (como los que en ocasiones se han colado en el Partido Nacional hasta que hicieron algún fiasco que los delató y provocó su expulsión), y hace más énfasis en el nacionalismo económico, tiene el campo político abonado. Por qué? Porque tanto la derecha neoliberal como la izquierda neoliberal han abandonado a las burguesías nacionales (cuyas pequeñas y medianas empresas generan el grueso del empleo, tanto en el campo como en la ciudad) y se han recostado en el poder económico de las Corporations transnacionales.

La izquierda neoliberal, ahora en el gobierno, resuelve este corrimiento con planes sociales para la plebe no proletarizada, políticas identitarias, aumento de sueldo de la plebe proletarizada y endeudamiento externo. La derecha neoliberal, probablemente en el gobierno en pocos meses, lo resuelve hambreando a la plebe proletarizada, hambreando y curtiendo a palos a la plebe no proletarizada, no tocando demasiado la "agenda de derechos" y con endeudamiento externo. La derecha que asciende en Europa y aquí apenas asoma la cabeza -fenómeno que es mal leído por la izquierda local como rémora dictatorial o irracionalidad fascistoide de gentes ansiosas del orden-, combina la regulación de la inmigración, el conservadurismo cultural (contra las políticas identitarias y la ingeniería social y cultural de la izquierda en general) y el anti-globalismo económico.

Las derechas proteccionistas emergen por la decadencia de la sobernía estatal, porque la integración actual del capitalismo como sistema mundial sólo requiere los estados nacionales como gerentes, como preparadores de terreno para las Corporations y quizás también encuentren su límite y su inevitable fracaso en aquella difícilmente irreversible decadencia. Por ahora, no tienen rivales "sostenibles" por la izquierda. Y opciones como el decrecimiento económico o el ecosocialismo ni siquiera participan del debate más allá de pequeños círculos intelectuales.