GRAMÁTICA AHORA

Andrés Núñez Leites


He trabajado durante años en escuelas donde se enseña inglés y portugués como segunda lengua. Les aseguro que una vez que los docentes se animan -contra la el discurso hegemónico constructivista- a enseñar gramática, no "asfixiando" a los estudiantes sino simplemente enseñando las reglas básicas del idioma: los niños empiezan a hablar y escribir en esa segunda lengua. No es igual aprender una primera lengua por inmersión familiar/comunitaria, que, en el marco de una institución educativa, una segunda lengua durante algunas horas semanales. En este último caso, el niño o el adolescente ya posee estructuras gramaticales (de su primera lengua) en su aparato cognitivo y las aplica a la segunda lengua: mostrarles la diferencia (sí: conjugar verbos, relacionar verbos y adyacentes, modos verbales, sujeto y predicado, analizar la concordancia entre tipos de palabra o funciones de enunciación, etc.) les permite elaborar enunciados, o sea, hablar y escribir. Es una pena que esta estrategia didáctica, que tiene siglos de sustento empírico, tenga que ser realizada casi clandestinamente, porque la interpretación tecnicista del constructivismo que hegemoniza el discurso pedagógico en Uruguay (un constructivismo que ignora a Piaget y a Vigotsky), hace que la misma se vea obsoleta e inaceptable, a pesar de su eficacia.

Sí: la gramática exige esfuerzo, concentración, repetición, hábito, memoria. Pero también creatividad, análisis, inteligencia, competencia lingüística para aplicar en un contexto diferente lo aprendido en otro lugar. A veces no es divertido. Pero, ¿saben qué?, quienes piden que la educación sea siempe divertida (y consecuentemente piden un docente animador o payaso y un estudiante relajado que no se esfuerza para llegar a una meta sino que es seducido por estímulos), son los espíritus holgazanes.

El carácter débil, decía Nietzsche, se ve diluido por los impulsos del entorno. El carácter fuerte, sabe resistirse a ellos, apuntar a una meta, caminar hacia ella, diferir el placer hasta llegar a destino. Conquistar-se. Ser libre.