ELIMINAR LA REPETICIÓN NO MEJORARÁ LA SITUACIÓN DE LOS ESTUDIANTES EN EL SISTEMA EDUCATIVO URUGUAYO

Por Andrés Núñez Leites


1. La correlación entre repetición y deserción no significa que la primer variable explique a la segunda. Simplemente varían juntas. ¿Por qué? Porque ambas son efecto de una causa mayor: el bajo nivel socioeconómico de las familias. Los chicos de los hogares más deteriorados no tienen el «habitus», es decir, el set de predisposiciones necesarias para el éxito escolar, ni disponen de medios a su alrededor que les permitan sostener su participación en el sistema educativo. Ese es el límite que tienen tanto la educación compensatoria como los planes buenistas que creen que rebajando los niveles de exigencia se obtendrán resultados positivos. En otros términos complementarios, no están buscando resolver problemas de origen social y económico donde deben resolverlos sino allí donde manifiestan un síntoma, es decir en el sistema educativo.

2. La repetición ya está en los hechos, si no abolida, al menos radicalmente atenuada en Primaria, desde los años 1990. Una de las tareas rutinarias de los inspectores a fin de año es convencer a los maestros para que no dejen más de uno o dos repetidores por curso. El único grado con un límite fuerte es primero, porque allí, cuando los niños no incorporan suficientemente la escritura, se entiende que precisan más tiempo. Por eso es el grado con mayor número de repetidores. Y por eso, desde hace años, surgen propuestas para eliminar la repetición en primero, o generar un "ciclo" hasta tercer grado, lo que provocaría una rebaja masiva del nivel académico de los primeros grados.

3. La abolición de la repetición, se inscribe dentro de una tendencia ideológica de la izquierda neoliberal: el "buenismo progresista". Consiste en promover la inclusión social reconociendo derechos pero no haciendo cumplir las obligaciones, es decir, eliminando las sanciones por incumplimiento. El resultado en el nivel social más general es la infantilización de la población, la dependencia y el clientelismo. En lá micro-sociedad escolar, se repite esa tendencia, asumiendo en algunos casos una situación de anomia, cuando la ausencia de normas morales respetuosas de los límites verbales y físicos en el entorno familiar, se acopla a una escuela que no puede dejar sin recreo, suspender, pasar a otra escuela, y pronto tampoco dejar repetidor. Los niños que usan habitualmente la violencia en la escuela y tienen detrás el aval o la desidia familiar, encuentran en la escuela un espacio de impunidad, que llega al paroxismo cuando además se suma la cariñosa protección de alguna maestra buenista que confunde su rol profesional con el de madre.

4. La eliminación de la repetición, así como de toda otra sanción negativa al bajo rendimiento y a la no aceptación de las normas de convivencia civilizadas, no afectan positivamente a los hijos de los más pobres, y tampoco negativamente, por los motivos expuestos en el numeral 1. Sí afectan negativamente a un sector, a un estrato inmediatamente superior en términos de situación socioeconómica (integración familiar, ingresos bajos pero estables, trabajo estable), que si bien encuentran muchas dificultades en su trayecto por la escuela y el liceo, con una mezcla de apoyo y exigencia tanto familiar como escolar, logran salir adelante. Esos niños verán que su esfuerzo no parece tener sentido, y que sin estudiar se obtiene la promoción igual. No afectarán a las clases medias bajas, esas que los gobiernos odian, porque aunque la escuela sea anomizante y mediocrizante, tienen una normativa en el plano familiar que es capaz de sancionar negativamente la ignorancia y premiar el aprendizaje.

5. La repetición, a secas, puede discutirse en cuanto a sus pros y contras, tanto en la situación actual (sin apoyo pedagógico especializado posterior), como en situaciones más o menos ideales. Pero dicha discusión no hace sentido, porque como casi cualquier medida pedagógica, tiene que ser vista en conjunto, es decir, con el sistema de medidas que representan su entorno funcional. En ese marco, la eliminación de la repetición será una piedra más contra la escuela de las clases populares, desde un plan dirigido por una elite tecnocrática que hace mucho abjuró de la cultura general y sólo piensa en la población como mano de obra para las Corporations, para lo cual un desarrollo básico de habilidades, es suficiente.