A LAS MAESTRAS RURALES EN SU DÍA

Por Andrés Núñez Leites


Un saludo afectuoso a las maestras rurales del Uruguay y de la región. Especialmente a las de Tacuarembó y Rivera. Fue en Pueblo de Arriba que hice mi práctica rural, con el compañero Fredy Javier Pio Benitez.

Caminábamos casi todos los días por ruta hasta Villa Ansina para jugar al básquetbol en la plaza y comer dulce en la casa de mi abuela, Doña Petrona Méndez (que en paz descanse).

Allí en Pueblo de Arriba, las maestras daban todo su esfuerzo para enseñar a los hijos de los peones de estancia y las mujeres que vivían solas en casas humildes.

Había dos clases multigrado: de primero a tercero y de cuarto a sexto. Acordamos, no oficialmente, algo con los niños lusoparlantes de segundo y tercero: si no entreveraban a los de primer grado en las clases de lengua -porque los más pequeños estaban aprendiendo a escribir en español- todos los días, unos minutos antes de la salida, les enseñaríamos a escribir en portugués. Cumplimos todos el trato.

Era el año 2002 y se pasaba hambre. La cocinera preparaba unos guisos tan pesados y nutritivos que quedábamos (niños y practicantes) knocked out, y terminábamos los recreos recostados en algún árbol.

De noche, el silencio era una bendición. Y nunca pasé tanto frío como aquel invierno.