TENEMOS QUE HABLAR

Por Andrés Núñez Leites


El fin de semana pasado más de doscientos ciudadanos (políticos, sindicalistas, académicos, estudiantes, militantes sociales) se reunieron en Sarandí Grande y acumularon una enorme masa crítica de objeciones contra UPM2. Los medios nacionales ni siquiera lo mencionaron.

Esto debería preocuparnos porque reduce la libertad de pensamiento de la población (en la medida que limita seriamente los materiales para el pensamiento, privándolo de discursos alternativos al del poder). El ecologismo no debería estar ajeno a la necesidad de una ecología de nuestra mente.

Esto debería preocuparnos porque constituye un enorme acto de violencia simbólica, en el sentido que sólo se muestra como "lógico" y pensable lo que el gobierno, la falsa oposición y las Corporations proponen, ocultando las relaciones de fuerza subyacentes, y, cuando no negando, ridiculizando las críticas a la sensatez conformista.

Esto debería ocuparnos en informar e informarnos, en conectarnos, en hablar y escuchar. Y no me refiero sólo a la comunicación digital a distancia, sino a la analógica, especialmente cara a cara. En estos meses, venciendo mi resistencia a meter en la cabeza de los demás temas que no estaban allí, he registrado una y otra vez en mi memoria las expresiones de asombro e indignación que provoca el conocimiento, la toma de conciencia de la bestialidad neocolonial del pacto corrupto entre nuestro gobierno (con el beneplácito de la oposición) y la Corporation finlandesa.

Tenemos que hablar, respetuosamente, sin imposiciones ni fanatismos, pero tenemos que hablar.


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Si quiere saber más, puede escuchar el audio de la Contra-audiencia aquí.