EDUCAR PARA EL FUTURO REQUIERE CONSERVAR NUESTRAS BASES CULTURALES

Por Andrés Núñez Leites


Los análisis de EDUY21 se parecen a los del INEED: a pesar de ver una correlación obvia entre contexto socioeconómico de los chicos y su rendimiento escolar, proclaman que la principal variable que explica el bajo rendimiento de los pobres es endógena del sistema educativo, una cuestión de enfoque pedagógico, específicamente.

Los datos que INEED viene mostrando hace años, incluso contra el sesgo de su propia metodología, son consistentes: los chicos de clase media aprenden, y aprenden tanto en los colegios como en las escuelas. Familias integradas (tradicionales o de nuevo tipo), soporte emocional, medios materiales suficientes (incluyendo una alimentación suficiente), atención sostenida de los adultos, presencia y disposición de la escritura, códigos lingüísticos elaborados en la comunicación, son algunos de los elementos que prácticamente garantizan el suceso escolar y liceal.

Pero como los datos anteriores contradicen la visión de sí que tiene el gobierno progresista, o por lo menos la visión que quiere proyectar sobre la sociedad, en la cual la precariedad de todos los factores que mencioné en el parágrafo anterior es negada, lo que los números muestran, directamente también se niega. Que una familia esté apenas por encima de la línea de la pobreza, e incluso si se utiliza combinado con el método de las NBI, no significa en los hechos que haya dejado de ser pobre en relación con los factores mencionados. Esas familias estadísticamente "casi" pobres, adolecen los mismos problemas de inestabilidad laboral, vincular, locativa, nutricional.

Claro que lo anterior no significa que escuelas y liceos no deban rever permanentemente sus planes de estudio y sus propuestas didácticas. La cuestión es en qué sentido deben operar estas revisiones, y de la mano de qué actores. En cuanto a los actores, la ONG EDUY21, de oscura y caudalosa fuente de financiación, busca el apoyo del poder político y empresarial desde afuera del sistema educativo. ¿Y qué sentido quieren darle a eso que llamaban "cambio de ADN" de la educación? Ningún sentido nuevo, en realidad: profundizar la tendencia a acoplar el sistema educativo a las necesidades formativas inmediatas de las empresas trasnacionales, promover la formación en competencias cognitivas y hacer decaer más el nivel conceptual y la capacidad de abstracción de la población.

Luego, la superposición de primaria y secundaria en los mismos locales -a lo que se suma ahora la policlínica y la presencia de las madres en el lugar- es un experimento viejo, con malos resultados sobre todo para el sostenimiento material de los locales, para la convivencia y específicamente para la integridad física de los niños pequeños. Lo siento, pero fueron mucho más profundos y sabios los creadores de escuelas y liceos por separado, porque dicha separación tiene que ver con el respeto por las diferentes etapas madurativas de los chicos. Y además quitarle a la escuela y al liceo su función académica en favor de una función de guardería social es, además del reconocimiento de un fracaso gubernativo en la superación de la pobreza, un tiro de gracia al nivel educativo de escuelas y liceos. Igual no hay problema: siempre se puede culpar a maestros y profesores cuando un plan sale mal.

Contrariamente al deseo de estas gentes obnubiladas por el fetichismo tecnológico y la pedagogía neoliberal, tenemos que impedir que se imponga un error conceptual clave, promovido intencionalmente por los actores de la nueva reforma Rama: confundir información y conocimiento. Lo que cambia constantemente, se renueva, se confunde y se reordena, es la información. Pero el conocimiento es más estable y de más largo plazo, requiere algo más que simples datos accesibles por Internet: requiere relaciones de discurso, es decir, nexos lógicos del tipo explanándum/explanans, ordenamiento jerárquico de conceptos (no existen las "redes conceptuales" por fuera de una concepción superficial e ingenua de la organización de los datos dentro de una teoría), modalidades enunciativas específicas. Se puede repetir datos como loro sin saber cómo interpretarlos, cómo darles sentido dentro de una estructura teórica. Pues precisamente ésto último es lo que enseña la escuela y el liceo, y para lo cual se necesita un espacio específico y un docente presencial en diálogo con los chicos. Y los conocimientos válidos, vigentes, útiles, son duraderos; algunos tienen décadas de establecidos por la academia, otros siglos y hasta milenios.

Una educación que nos prepare para el futuro, para lo nuevo, para lo inesperado, tiene que ser necesariamente clásica, tradicional, fundada en la escritura y la lógica matemática, en el arte y en el desarrollo armónico y expresivo de la corporalidad. Claro que puede incorporar computadoras, robótica, programación y producción multimedia, pero el centro, el eje, la base formativa es la anterior. Y si queremos que esa educación incluya, en términos de buenos resultados, a la población empobrecida, hay que dejar de culpar a la escuela de los fracasos del ministerio de economía, y sobre todo hay que dejar de empobrecer a esa población, cambiar la política económica para generarles empleo genuino en lugar de migajas. Saquen a los niños del infierno de la pobreza y verán que aprenden.