#9M

Por Andrés Núñez Leites


Si a las organizaciones feministas les parece injusto que el foco de la prensa y las redes esté en los grupos violentos, en la intolerancia religiosa, en el odio al varón, entonces deberían condenar esas actitudes, en lugar de justificarlas.

Si al feminismo organizado le molesta que se equipare feminismo y machismo, debería desmarcarse explícita y públicamente de la misandría y de la patologización de la masculindad.

Si las militantes del #feminismo quieren que todos acepten la idea de que forman parte de un movimiento que promueve la igualdad, deberían pedir la derogación de la ley integral de violencia de género contra la mujer y defender con ahínco los derechos humanos de "todas y todos".

Si el feminismo quiere ser percibido como una fuerza en favor de los Derechos Humanos, la democracia y la república, debería posicionarse claramente en contra del retroceso jurídico inducido por la abolición de hecho del debido proceso y la presunción de inocencia.

Si el feminismo organizado aspira a ser reconocido como actor legítimo, debería mostrar sus fuentes de financiación y ser la vanguardia de la transparencia de la sociedad civil.