LAS INUNDACIONES NO SON CASUALES

15.01.2016 16:00

/Por Andrés Núñez Leites/


Inundaciones en Salto*


Más allá de los cambios políticos cupulares de los gobiernos, el modelo económico extractivo, basado en el subsidio financiado por toda la sociedad a las grandes corporaciones capitalistas y en general a las empresas productivas vinculadas a la agroindustria, con énfasis en los monocultivos como el de la soja, ha sido la clave de la acumulación económica de los tres primeros lustros del siglo XXI en el Río de la Plata. Los gobiernos de izquierda, en cuanto a su política frente a la pobreza, modifican la tradicional "mano dura" de la derecha, es decir, la criminalización masiva de la pobreza, y en su lugar elaboran estrategias de focalización de la represión, a la vez que también focalizan un amplio número de políticas sociales tendientes a aliviar los males que la exclusión económica y política del neoliberalismo genera. Pero en términos generales, la política económica es la misma, y puede el lector detectar las pistas en el "fomento de la inversión productiva", la abundancia de "tratados de inversión", el cuidado del "equilibrio macroeconómico", el sostenimiento artificial del valor de la moneda local a través del endeudamiento, etc.


En términos ambientales, la extensión de los monocultivos, especialmente la forestación para las industrias de celulosa, y los plantíos de soja, han llevado a una extensa deforestación. Las escasas superficies que habían escapado al deterioro producido por la ganadería y la agricultura tradicional, especialmente en las riberas de los ríos y en las zonas bajas, son deforestadas y en el caso de los bañados, desecadas, y este cambio ha sido responsable del aumento drástico de la erosión del suelo y de su pérdida de capacidad de absorción y contención de los aumentos de volumen de agua. Es decir: cuando llueve, el agua arrasa, porque ya no hay barreras naturales que la frenen. Agreguémosle otros problemas de larga data, como son la construcción no regulada de presas de agua y la urbanización en las zonas de desagüe de los ríos (una situación típica en casi todas las ciudades de la región). El calentamiento global, que se acompaña con la intensificación de fenómenos como El Niño, encuentra a nuestra región especialmente vulnerable, a partir de la antropización irresponsable del territorio.


Podríamos pensar, en términos económicos, que, por ejemplo en el actual caso uruguayo, los más de 20.000 evacuados son en parte una externalidad, es decir, una tranferencia de costos de parte del agronegocio de la región hacia el resto de la sociedad -esto sin mencionar lo central: el sufrimiento humano por la pérdida de la vivienda y el deterioro de la salud de las familias en las zonas inundadas-.


Y esto que les digo, lo saben también los ingenieros, biólogos, geógrafos y en general los técnicos que asesoran a los gobiernos. Pero incluso cuando, desde los organismos de control estatal vinculados a la gestión de los recursos hídricos, algún técnico menciona estos riesgos, la decisión política es siempre "dejar hacer" a los productores. Es que uno de los problemas morales más graves que tiene nuestra civilización, es el hecho que, en nuestra escala de valores, el dinero se ha encumbrado y se ha vuelto la medida de todas las cosas.


* Imagen tomada de http://noqueremosinundarnos.blogspot.com/2015/08/salto-sufre-la-peor-inundacion-de-su.html Sin noticia de copyright.