NUESTRO PORTUGUÉS

12.07.2015 21:55 /Por Andrés Núñez Leites/

/Segundas lenguas en América del Sur*/


Dos relatos historiográficos compiten de modo desigual por dar cuenta de la lógica detrás de la construcción del Uruguay formalmente independiente. Por un lado, el relato hegemónico, construido en la era de la definición de los Estados-nación de fines del siglo XIX., prohijado por las dictaduras militares y los intelectuales liberales, se ingenió para implantar en la interpretación de la documentación colonial y del período revolucionario inaugurado en 1810, un gen independentista que los hechos de la década siguiente sólo habrían podido confirmar, asociado a la figura sobresaliente del Héroe irredento, que al igual que otros grandes caudillos del ex-virreinato platense se había peleado con Buenos Aires, sólo que no transó y fue derrotado por la invasión portuguesa. Por otro lado, un minoritario relato argentinista mira con recelo al Héroe, porque su inflexibilidad habría coadyuvado a la ruptura de la unidad nacional, en la medida que, una vez que Buenos Aires intentara recuperar el territorio oriental de las manos ya no de los portugueses sino del independizado Imperio del Brasil, su debilidad económica y diplomática le habría forzado a aceptar la independencia del Estado Oriental como imposición de los intereses geopolíticos brasileños e ingleses. Curiosamente ambas perspectivas coinciden en identificar nuestra herencia cultural portuguesa como un caso de influencia brasileña, como un atentado contra una identidad nacional muy bien definida en torno a la cultura de Montevideo y las poblaciones del sur-oeste de Uruguay.


Si vemos los árboles familiares de buena parte de la población de la frontera con Brasil, encontraremos que en muchos casos remiten a la inmigración colonizadora portuguesa del siglo XIX, e incluso previa al desmoronamiento del virreinato español. El habla portuguesa de las regiones fronterizas, entonces, se ha venido tansmitiendo por vía familiar, de padres y madres a hijos, desde aquellas remotas generaciones. Cualquiera que haya vivido en frontera sabe que la variedad del portuñol o portugués del Uruguay es enorme, incluso en escasas distancias geográficas -pongámosle, entre un pueblo y otro- y que el portugués del Uruguay no es igual al de Brasil. La acusación nacionalista que reduce la riqueza lingüística de la frontera a un caso de "pérdida de identidad" y de "influencia brasileña" no tiene asidero histórico ni sociológico, máxime si pensamos en dos cosas: que el portugués precedió en todos los casos al castellano o "español" como aquí se dice, y que en la era previa a los medios masivos de difusión, dicha influencia sólo podría haberse reducido a los intercambios concretos y permanentes entre pobladores de la zona estrictamente situada sobre las línea divisoria, cuando en los hechos llega muchos quilómetros "Uruguay adentro", incluyendo departamentos centrales como Tacuarembó. Por otra parte, si la influencia hubiese venido del portugués de Brasil, habría habido una mayor uniformización lingüística, ya que los medios masivos de difusión tienden a utilizar una variedad estándar del portugués. Hace algún tiempo escuchaba una grabación de diálogos entre pobladores de una localidad rural de Portugal y se parecía mucho más a la variedad del idioma que hablan en Minas de Corrales que a la de Livramento.


El Uruguay está en deuda con la población de la frontera, por siglos de discriminación lingüística, por marginar a sus niños en el sistema educativo formal, que habla un idioma que no es el que los niños hablan en casa y sitúan al portugués en un lugar de vergüenza, como marca de clase popular e ignorancia. Un primer paso ha sido su reconocimiento en la última ley de educación, pero hay mucho más por hacer; tenemos que apuntar a que se habilite el portugués en los medios masivos y en las escuelas (por modelo bilingüe o como asignatura). Pero más allá del Estado, veo con agrado la aparición de poetas y músicos que incluso aquí en Montevideo, han decidido cultivar el portugués del Uruguay como forma de expresión legítima, reconociendo que, junto al castellano, el portugués también es nuestra lengua madre.


* Imagen de la consultora Movehub, tomada de http://actualidad.rt.com/sociedad/179722-segundas-lenguas-mundo-sorprendente-infografia