ARTIGAS, UNA Y OTRA VEZ

10.06.2015 01:11

/Por Andrés Núñez Leites/


El contrabando hormiga le ha dado históricamente de comer a la población más pobre de la frontera, y yo le aseguro, amable lector, que los grandes comerciantes que rasgan sus vestiduras condenando el comercio ilegal, los mismos comerciantes que viven en el lujo mientras a sus empleados le pagan salario mínimo, no están libres de pecado.


Algún día se historizará el crimen político que se cometió contra la población de Artigas a comienzos de la década pasada, cuando con una pinza bestial se cortó el contrabando hormiga al mismo tiempo que se bloqueaba económicamente al departamento para impedir el esparcimiento del virus de la fiebre aftosa vacuna -un virus que, por otra parte viajaba por el aire. Los hospitales se llenaban de niños y adultos con desnutrición aguda y los médicos lloraban ante cámaras.


Diez años después, otra cruzada contra el contrabando que no parece distinguir volúmenes ni condiciones de vida. Diez años después, el partido que gobierna es otro, pero las clases dominantes para las que trabaja y la insensibilidad dominante, son la mismas.