EL ESTADO CONTRATADO: SÍNTESIS PERVERSA DEL NEOLIBERALISMO Y EL SOCIALISMO

21.03.2014 13:43

/Por Andrés Núñez Leites/




Ya no se trata del conocido neoliberalismo: no se trata de empresas
privadas tomando en sus manos empresas y servicios estatales. El fracaso
de las privatizaciones de los años 1990s -que desataron la resistencias
populares contra el capitalismo y que de hecho entronizaron a los
gobiernos de izquierda que traían una promesa antineoliberal como gancho
electoral- llevó a un aprendizaje empresarial y político: en lugar de
desplazar al Estado y sustituirlo, se trata de tomarlo, ejecutar
funciones en asociación con el Estado, que ya ni siquiera es juez y
gendarme, porque al convertirse en promotor de la iniciativa privada se
vuelve parte gestora del negocio, de tal modo que tiene que defender a
la empresa ante la sociedad y no viceversa.

 

La innovación técnico-política tiene aquí ventajas tanto para las
empresas privadas, sobre todo trasnacionales, como para la burocracia
partidaria de izquierda. Para los primeros, implica poner al Estado de
rodillas desde dentro, haciéndolo co-participe de modo tal que asegure
(vía tratados de inversión con otros Estados y contratos de inversión
con las empresas) condiciones de lucro más que suficientes; el Estado
orgullosamente "blinda" los contratos (haciendo su incumplimiento
inviable por oneroso, congelando la legislación posterior a través de
salvaguardas e indemnizaciones por cambio de condiciones de inversión,
generando leyes particulares por encargo), renuncia a su jurisdicción
para dirimir conflictos (ya que al ser parte "igual" con una empresa
trasnacional, el contrato hace que se trasladen los posibles juicios a
tribunales comerciales del BM) y genera un entorno jurídico que asegure
en términos generales impunidad para la empresa, por ejemplo, en
términos de contaminación ambiental. Para la burocracia partidaria de
izquierda, la nueva estrategia corporatocrática le exime de arriesgar el
pellejo en la lucha de clases: en la medida que ahora se asocia para
directamente realizar los intereses de las empresas trasnacionales,
disminuye drásticamente el riesgo de ser objeto de golpes de Estado o
presiones internacionales, cosa casi inevitable si realiza una política
económica socializante; encima le genera -a cambio de enormes gastos a
futuro por daños ambientales y sociales- algunos maravedís para ejecutar
políticas públicas focalizadas en los más pobres, lo cual disminuye los
márgenes internos de conflictividad (políticas públicas codificadas como
políticas de seguridad), para lo cual también colabora el hecho que la
izquierda habitualmente tiene absoluto control del poder sindical.

 

Posiblemente los gobiernos de izquierda sean los mejores socios actuales
del gran capital trasnacional, por la capacidad de reducción de la
presión sindical y social mencionada y por la capacidad de simulación
política, de hacer pasar el interés empresarial trasnacional como
idéntico al de los trabajadores ("necesitamos inversión y crecimiento
del producto para poder redistribuir", dicen), gracias al capital
histórico de su enfrentamiento sesentista contra el capitalismo, algo
inviable para un partido de derecha. Es curioso que esta nueva modalidad
de explotación económica y social, a fin de cuentas esté logrando
normalizar a la mayoría de los gobiernos mundiales, porque incluso los
países remanentes del socialismo real son, para esta estrategia
pos-neoliberal, un entorno muy seguro para las inversiones y quizás por
eso estamos viendo en las últimas décadas países "socialistas" que se
capitalizan sin democratizarse.

 

La nueva tendencia económica -para cuya denominación se emplean términos
como "corporatocracia", "pos-neoliberalismo" o "neo-feudalismo"-
mantiene del neoliberalismo su programa político general, orientado a la
explotación sin fin de las personas y la naturaleza, pero ahora
incorpora la capacidad del Estado para generar espacios políticos y
económicos de impunidad.

 

 

*Nota:*

El título y la reflexión se inspiran en una charla dada por Enrique
Viana en FFOSE, Montevideo, el 19/03/2014, cuyo audio puede reproducirse
aquí: http://bit.ly/1kNP02q (parte 1) http://bit.ly/1nLnjMv (parte 2)