LOS OSOS ESPANTOSOS

01.05.2013 23:34

/Por Andrés Núñez Leites/


¿Se burla de nosotros Strobl? ¿Se burlan de nosotros los Herlitz? ¿Ki-Moon? Excesiva atribución de mérito, quizás. ¡Osos enfilados, horribles, asexuados! Casi vuelvo a la hipótesis de la ironía que descarté recién: ¡representar la fraternidad humana con animales de jauría depredadora! "Símbolo tradicional de la ternura" se me contestará con acierto; los enamorados insisten con ositos de peluche. Y es que los osos cautivan a los humanos con un dulce gesto, el que emplean justo antes de atacar y devorar. ¡Pero aún prefiero a los osos naturales!


Esculpido en fibra de vidrio berlinesa llega un pequeño batallón pintarrajeado con los diseños y colores hegemónicos del poder de cada estado. ¡La humanidad así representada! El lector o la lectora no merecen que me extienda sobre esta significación impropia ni necesito evocar el genocidio fundacional de tales entidades. Otra vez, los osos carniceros, la posibilidad de la ironía. Pero no. Seguramente fueron esculpidos con las mejores intenciones, con "actitud positiva", como los osos espantosos de brazos alzados.


En la Plaza Independencia, un sueño autoritario se despliega: un mausoleo de arquitectura fascista encierra los restos de un héroe (pretendidamente) democrático, representado por un monumento ecuestre en actitud de defensa de la ciudad de sus enemigos, una pléyade de símbolos masónicos nos recuerdan que quienes gobiernan son secretos e indiscretos, y unos osos de molde, osos en serie, osos repetidos, denotan que la realidad y el arte son ahora una imagen proyectada por televisión.