CIBER COREA

01.05.2013 23:15

/Por Andrés Núñez Leites/


"Only cash!" gritó por segunda vez el empleado del ciber-café. El negocio funcionaba bastante bien gracias a la afluencia permanente de marineros del sudeste asiático que acudían a comunicarse con sus familiares y amigos por internet; su exterior estaba marcado por textos escritos en caracteres chinos y coreanos, con pequeñas traducciones al inglés debajo: "Cambodia $5/min", "Vietnam $7.50/min", "Korea $ 6.50/min". El marinero coreano hablaba en su idioma mientras señalaba la máquina de calcular que había sobre el mostrador y que el empleado uruguayo se negaba a utilizar para convertir los dólares estadounidenses en pesos uruguayos (que valen 25 veces menos que la moneda del norte). "Only cash!" gritó por tercera vez, en tono fastidiado por la insistencia del marinero. Seguidamente arrancó el billete de 20 dólares de la mano de éste y los tomó por moneda local devolviéndole 5 pesos. Una pequeña estafa: oro por espejitos de colores, esa parece ser la fórmula del bien aprendido racismo colonial europeo.


Luego que pagara el marinero, pagué yo los 5 pesos que el empleado me exigió bastante más amablemente. Salí y seguí al hombre de ultramar y cuando lo alcancé intenté comunicarme con él con gestos y con los cuatro o cinco idiomas que tan fácilmente aprendí y tan mal hablo, para convencerlo de volver y reclamar su dinero. Lo único que conseguí fue que levantara las manos de modo defensivo, se diera media vuelta y se alejara rápidamente. Pensará que esta ciudad está llena de timadores esperando la primera oportunidad para conseguir algún pequeño botín.