EL DISCURSO DE LA DROGA EN EL UNDERGROUND

por Andrés Núñez Leites

/Los discursos sobre las drogas en la movida de los '80 y en el Underground montevideano de los '90/

Universidad de la República Oriental del Uruguay. Facultad de Ciencias Sociales. Licenciatura en Sociología. Monografía final. Diciembre de 1998.


Agradecimientos: Severo y Ana, mis padres. Álvaro (1972 - 1995), en mi corazón. Carlos, Diego, Ana, Gabriela y toda la gente del Taller de Sociología de la Desviación. Las bandas entrevistadas y el personal de La Cosa. Todos los amigos que hacen conmigo el viaje de la vida.


*Resumen*


El tema de nuestra investigación es el discurso sobre la droga en la cultura Underground de Montevideo en dos momentos históricos: la década de los '80 y la de los '90.


Intentaremos responder las siguientes preguntas: ¿cuáles fueron los discursos sobre la droga que emergieron en el Underground montevideano en los períodos mencionados? ¿Qué interacción tuvieron con los discursos Overground?


En tanto se trata de discursos en el límite del no-discurso (discursos que son "punta de iceberg" de una cultura fundamentalmente no discursiva), esta investigación espera hacer un aporte teórico en el análisis del discurso y el no discurso. También esperamos hacer un aporte en la utilización de marcos teóricos no tradicionales para la sociología, necesarios para un estudio adecuado de la cultura Underground.


En el plano empírico, estudiar el discurso de la droga en el Underground implica inscribir en un texto académico el siempre marginado discurso de los consumidores de droga, y con ello enriquecer el debate sobre las drogas, debate central en el proceso de reordenamiento moral de nuestra sociedad a fines de siglo.


Como hipótesis de trabajo, dividiremos la historia del Underground montevideano desde la pos-dictadura hasta el presente en dos períodos: los '80 y los '90, partiendo del supuesto de que se trata de dos momentos cualitativamente diferentes en cuanto a la estructura de los intercambios simbólicos y a la producción discursiva.


Los objetivos generales serán: describir él o los discursos sobre las drogas que emergen en la cultura Underground en los momentos mencionados y estructurar a partir de los textos de esos períodos las posiciones existentes a partir del discurso. Los objetivos específicos serán: la selección de un corpus de textos Underground válidos para esta investigación; y el análisis del discurso Underground en general.


Nos valdremos del "método arqueológico" para el análisis sobre un corpus de textos de revistas subterráneas y entrevistas a integrantes de la cultura Underground.


Descubriremos la emergencia de varios discursos sobre las drogas, en los '80 y en los '90, y descubriremos también que el Underground ha sido un espacio en cambio permanente no solo en el plano del discurso y sus demás propuestas culturales sino también en cuanto a su propia estructura de relacionamiento y también en su interacción con la cultura oficial.


*Índice*


_Introducción_

_a. Underground y discurso de la droga_

i. Underground: las redes subterráneas.

ii. Underground y modernidad

iii. Cultura Underground y cultura rock

iv. Drogas: placer subterráneo

_b. El tema de investigación y su importancia_

_c. Investigaciones antecedentes_

_d. Aspectos teórico-metodológicos_

_e. El plan de trabajo y su desarrollo_


_Superficie de emergencia: la movida de los '80_

_a. Temblor subterráneo en una época de crisis cultural_

_b. Movida y no movimiento_

_c. Una movida no discursiva_

_d. Los de derecha, los de izquierda y los relocos_

_e. No hay futuro en Montevideo_

_f. La movida y los medios_

_g. La movida y las drogas_


_Instancias de delimitación y especificación_

_El discurso de la droga en la movida de los '80_

_a. La estrategia de la libertad del cuerpo_

_b. La estrategia del mal menor_

_c. La estrategia deconstructiva_


_Superficie de emergencia: el underground de los '90_

_a. De la movida a los eventos_

_b. El rock, de los '80 a los '90_

_c. La referencia externa_

_d. Relaciones Underground/Overground_

_e. Rizoma: roqueros y estudiantes_


_Instancias de delimitación y especificación_

_El discurso de la pureza del cuerpo_

_El discurso del control social_

_El discurso del escape_

_El discurso de la actitud legal_

_Consideraciones finales_

_a. El discurso de la droga en el Underground_

_b. Las modificaciones en la estructura del Underground_

_c. Las nuevas relaciones con el Overground_

_d. El Underground: una cultura creativa_


_Notas_


_Bibliografía_


*Introducción*


*a. Underground y discurso de la droga*


Los discursos oficiales sobre las drogas (ilícitas) hegemonizan el espacio público; fundamentalmente el espacio estratégico _[1]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.n66quif73p64>de los medios masivos de comunicación. El "problema de la droga" ocupa un lugar destacado como tema de debate y como referente para la acción política en nuestra sociedad. En la construcción de la realidad operada en estos discursos, "la droga" (así, en singular, casi personalizada) ha ocupado, en la segunda mitad de este siglo un lugar similar al que ocupaba el Diablo en la cultura occidental antes de la secularización burguesa: explicación y origen del Mal.


También desde mediados de siglo, en torno al advenimiento del Rock, muchas ciudades de Occidente y del Sur de Occidente han visto el surgimiento de diversas (contra)culturas Underground. Culturas en las cuales "la droga" ha sido re-significada, poniendo en discurso visiones diferentes a las de los discursos oficiales (Overground).


El objetivo de este trabajo es, a partir del método arqueológico propuesto por Foucault, describir los discursos sobre la droga que han emergido en el Underground de Montevideo. En dos momentos cualitativamente diferenciables: la década de los '80 y la década de los '90.


/i. Underground: las redes subterráneas/


Visualizar o "mapear" un movimiento cultural Underground requiere romper con el arquetipo piramidal o arborescente con el que solemos analizar las instituciones del statu quo. La imagen del "rizoma" propuesta por Deleuze se adecua en buena forma al tipo de relaciones que se establecen en la cultura subterránea.


Un rizoma es una red de redes, un entrecruzamiento de redes. Las redes sociales constituyen un sistema de vínculos interpersonales que se rigen por una normatividad específica (derivada de un universo simbólico, patrones de interpretación, reglas de relacionamiento e interacción comunes). Este tipo de vínculo tiene la característica de no constituirse en una forma consolidada y formalizada como sí ocurre con las organizaciones estables (el Estado, por ejemplo); por el contrario, una red está en continuo movimiento, en permanente autotransformación, se trata de un modo de relacionamiento plástico, con un margen amplio para la espontaneidad.


En contraste con los sistemas de relacionamiento más formalizados del statu quo, los cuales se rigen por una lógica piramidal, altamente jerarquizada, un rizoma se constituye en el entrecruzamiento de redes horizontales.


El rizoma es un tallo subterráneo, una red de multiplicidades, de partes heterogéneas conectables entre sí libremente (sin autorización o impulso jerárquico), en constante movimiento, capaz de generar rupturas internas y nuevas direcciones.


Un rizoma es un tallo subterráneo en movimiento (en contraste con la rigidez sedentaria de las instituciones Overground), que crece en múltiples direcciones, formando a veces bulbos-mesetas, es decir instancias de concentración de intensidades (en el caso del Underground uruguayo: recitales, campamentos, revistas), múltiples "eventos" que aparecen y desaparecen según el dictado del deseo. Es una red de redes, reacia a los Programas y a las utopías rígidas, en definitiva, reacia a la identidad.


Contrariamente al grafismo, al dibujo o a la fotografía, contrariamente a los calcos, el rizoma está relacionado con un mapa que debe ser producido, construido, siempre desmontable, conectable, alterable, modificable, con múltiples entradas y salidas, con sus líneas de fuga. (...) Contrariamente a los sistemas centrados (incluso policentrados) de comunicación jerárquica y de uniones preestablecidas, el rizoma es un sistema acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, sin memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por una circulación de estados.

(Deleuze;1994:25)


El rizoma es la forma que asumen los territorios Underground, territorios "en constante desterritorialización", en continua modificación de sí mismos.


/ii. Underground y modernidad/


Para abordar el Underground como fenómeno cultural podemos tomar de la teoría literaria la hipótesis de "las dos modernidades" (Calinescu;1991:50) _[2]_ , instrumento analítico a través del cual es posible comprender la forma en que el Underground se ubica dentro de los complejos y contradictorios procesos de la cultura moderna.


Al menos desde el Romanticismo, y más específicamente desde la primera mitad del siglo XIX se advierte la "separación" entre una modernidad vinculada al éxito material de la burguesía y una modernidad antiburguesa. La primera asume la doctrina del progreso, la fe en la ciencia y la tecnología, el culto a la razón, el interés por el tiempo (tiempo mensurable, tiempo mercancía), la orientación hacia el pragmatismo, el culto de la acción y del éxito, y el ideal de libertad vinculado a la concepción de un humanitarismo abstracto. La "otra" modernidad, por el contrario, se define fundamentalmente por un rechazo a la escala de valores de la burguesía, y ese rechazo es lo que precisamente permite unificar bajo el rótulo de "modernidad antiburguesa" o "modernidad cultural" (por su fuerte vinculación con los movimientos artísticos y estéticos) a toda una variedad de movimientos, vanguardias y obras particulares:


(...) /la otra modernidad/ estaba desde sus principios románticos inclinada hacia actitudes radicalmente antiburguesas. Estaba asqueada de los valores de la clase media y expresaba su disgusto con los medios más diversos, desde la rebelión, la anarquía y el apocalipsis, hasta el aristocrático autoexilio. De modo que, más que sus aspiraciones positivas (que a menudo tienen poco en común), lo que define la modernidad cultural es su franco rechazo de la modernidad burguesa, su constitutiva pasión negativa.

(Calinescu;1991:50)


No se trata de culturas separadas, sino de dos posiciones o estrategias antagónicas dentro de un mismo campo, el de la cultura moderna, posiciones hostiles que sin embargo no cesaron de relacionarse y generar influencias la una sobre la otra.


El Underground se ubica dentro de la "otra" modernidad, como fenómeno contestatario a los valores optimistas de la burguesía en la segunda posguerra. Contestación a una forma de ver el mundo que podría llevar a la destrucción del mismo, y en este sentido fue decisivo el impacto de la bomba atómica y de la destrucción masiva de la Segunda Guerra, como motivación para el surgimiento de culturas subterráneas escépticas. Razón, Progreso y Ciencia ya no podían funcionar como dioses para muchos jóvenes que, precisamente en esta época se transforman en "juventud" (como construcción social), como grupo generacional con intereses específicos que entran en conflicto con el mundo adulto.


/iii. Cultura Underground y cultura rock/


Desde mediados de siglo hasta hoy, los movimientos "under" comparten la condición de ubicarse "por debajo" de la cultura del statu quo. Underground = subterráneo. El uso de la metáfora espacial no es arbitrario: alude a una situación en la cual una manifestación cultural no accede a los espacios institucionales de la cultura oficial cuya finalidad es la difusión artística; principalmente los medios masivos de comunicación _[3]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.iga4d6bunbup>. Este hecho se debe a que se trata de creaciones artísticas, literarias, modos de relacionamiento y pautas estéticas muy diferentes a la cultura oficial. El grado de disgusto que provoquen puede traer una reacción que varía desde la indiferencia hasta la represión policial. Grabadoras y editoriales independientes, radios clandestinas, ventas "mano a mano" y puestos de distribución informales son algunas de las vías alternativas para la producción y la difusión de la cultura under: estar "por debajo" implica la creación de espacios propios de producción y difusión de una cultura rechazada en los espacios habituales.


Pero las vallas de contención no siempre tienen éxito: en la década de los '70, los "Sex Pistols" alcanzan el primer lugar del ranking musical británico con una canción llamada "God save the Queen", cuyos primeros versos decían:

Dios salve a la Reina - y a su régimen fascista

te convirtió en un imbécil - una Bomba H en potencia

dios salve a la Reina - ella no es un ser humano

No hay futuro para los sueños de Inglaterra


Los movimientos Underground se han nutrido principalmente de jóvenes, que se socializan en una "cultura rock". En las grandes ciudades occidentales, en este siglo, los jóvenes adquirieron un status particular, en las márgenes del sistema productivo. El "Estado de Bienestar" y el acceso masivo a la enseñanza secundaria hizo posible un mayor período de "latencia" posibilitando una experiencia de exterioridad, sobre todo respecto a las relaciones laborales, una distancia que los pone literalmente "fuera de juego" (Bourdieu;1990:166). Se ahonda la brecha generacional. Estar fuera de juego hace posible una perspectiva crítica del mismo, cuestionar sus reglas, metas, premios, desempeños, penas para los infractores. Sumado esto a las circunstancias de la segunda posguerra (desempleo, ruinas, pérdida de fe en las promesas de la ciencia y el progreso) tenemos algunos de los factores que ambientaron la emergencia de sucesivas "culturas jóvenes".


Y hasta el presente "cultura joven" ha significado "cultura rock". De origen afronorteamericano, el rock sacudió a la cultura occidental: una música negra adoptada por los blancos, volumen alto y sonido estridente, cierta liberación de los cuerpos (movimientos más bien frenéticos) y entremezclamiento de los mismos; música que venció el rechazo inicial de los mass media y terminó convirtiéndose en una música popular por excelencia. Es uno de sus principales rasgos su carácter "maleable", capaz de expresar las más diferentes sensibilidades: la búsqueda alucinatoria (rock psicodélico), la rebeldía furiosa (punk rock), la melancolía (dark), la violencia y la épica (heavy metal), etc. El rock ha sido producto y generador distintivo de la cultura joven.


/iv. Drogas: placer subterráneo/


Sentir y pensar de una manera desacostumbrada ha sido la pauta fundamental de la "otra" modernidad y de los movimientos Underground. De ahí entonces la importancia de las drogas para estos últimos como vehículos capaces de inducir estados de conciencia y experiencias individuales y colectivas diferentes, como vehículos, en definitiva, para la reconfiguración de la vida cotidiana.


Los movimientos Underground, y en particular la movida de los '80, significaron una revalorización de la vida cotidiana y un repliegue hacia la misma. Las drogas aparecen como un mecanismo de ruptura frente a una vida cotidiana organizada desde el poder:


Como medios para sentir y pensar de forma desacostumbrada, los vehículos ilícitos de ebriedad son capaces de afectar la vida cotidiana, y en un mundo donde la esfera privada se encuentra cada vez más teledirigida, cualquier cambio en la vida cotidiana constituye potencialmente una revolución.

(Escohotado;1989:14)


El consumo de drogas en la cultura under es por un lado la contestación a una cultura moderna y cristiana que preconiza un modelo de individuo ascético y serio, dedicado a su trabajo, con una conciencia "lúcida". El consumo de drogas, es por otro lado un elemento central en la construcción de un nuevo modelo de individuo con una sensibilidad más orientada hacia el placer y el juego, con sus diferentes formulaciones según cada movimiento. Nuevas sensibilidades y nuevas formas de sociabilidad. En los territorios subterráneos se sospecha que la "lucidez" propuesta por la cultura oficial no es sino una forma tramposa de ensoñación conformista.


*b. El tema de investigación y su importancia*


La segunda mitad de la década de los '80 fue una época de crisis cultural: al fracaso de los militares por restringir la discusión política, siguió un proceso en el cual el poder y la dominación pasaron a ser problematizados también en el plano cultural: particularmente en las culturas juveniles "(...) la dominación se percibía en las modas, en la música, las actitudes cotidianas." (Del Signore;Muñoz;1991:20)


Con respecto a la participación política y cultural de los jóvenes, la cooptación de los sindicatos y gremios estudiantiles por parte de los "aparatos partidarios" de la izquierda, y el estilo verticalista de los propios partidos de izquierda, cerraron un canal tradicional. Un sector de jóvenes disconformes con la cultura local dieron lugar a un nuevo fenómeno cultural, una nueva "superficie" discursiva: la "movida de los '80" _[4]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.i7ck00n7112f>, fenómeno que, evocando el arquetipo de la Revolución Punk inglesa generó una experiencia vital alternativa. Los jóvenes roqueros cuestionaban el juego social y cultural local: sus medios y fines, sus reglas, pautas de interpretación, organización del tiempo y del espacio, los premios y placeres admitidos.


Hacia el año 1989 - por diferentes motivos - se agota el impulso de la movida: desaparecen sus fanzines, la mayoría de los grupos de rock, el teatro barrial. La nueva década de los '90 verá, tras un par de años de silencio, el trazado por parte de una nueva camada de adolescentes y jóvenes, de una nueva red subterránea. La mayoría de estos jóvenes no habían participado de la movida de los '80 (por su edad) _[5]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.mlnalejpymb>.


Algunas cosas habían cambiados: suspensión de las razzias (aunque continuaron dándose casos de violencia policial en recitales de rock), irrupción de nuevas modas y estilos musicales jóvenes (rap, hip hop, grunge, rock latino), modificación en las relaciones entre los mass media y las culturas contestatarias (las empresas televisivas descubren el potencial económico de los productos culturales contestatarios y en alguna medida los neutralizan utilizándolos como mercancías de consumo masivo).


Las redes Underground de los '90 no darán lugar a una "movida" _[6]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.81lstay1nbcz>, pero sí a diferentes "eventos" (bulbos-mesetas del rizoma), de los cuales tal vez el más importante hayan sido las ocupaciones liceales de 1996 (merced a la retirada de los "aparatos partidarios" de los gremios estudiantiles, y al entrecruzamiento de redes estudiantiles y Underground), junto a recitales de rock, producción de fanzines, puesta en el aire de radios comunitarias (ilegales).


Las drogas han ocupado un papel importante como pauta cultural en los movimientos Underground internacionales y en la historia del Underground local. Exponer y describir esos discursos que están en el límite del no-discurso _[7]_ implica un aporte teórico para el estudio del discurso y el no-discurso o contramemoria. A su vez, investigar la cultura Underground requiere utilizar marcos teóricos poco usuales en la sociología, con el consiguiente enriquecimiento de la experiencia de su empleo para futuras investigaciones.


finalmente, consideramos importante traer a un texto académico discursos sobre la droga (entre ellos, los discursos de los consumidores) alternativos a los discursos oficiales, en el sentido de la expansión del horizonte de perspectivas respecto a un "problema" central en el reordenamiento moral y en la acción política de la sociedad actual.


*c. Investigaciones antecedentes*


Tres artículos (Muñoz y otros;1990) podemos señalar como antecedentes de este trabajo. Contienen un análisis del discurso de los consumidores de droga ("Drogos") desde una perspectiva teórica posestructuralista.


Los discursos referidos a las drogas (desde el discurso médico hasta el "opositor" que busca las "causas sociales" del consumo), parten de la definición corrientemente aceptada, del consumo de drogas como conducta patológica. Los datos "reales" son filtrados por un código parcial; se resaltan los semas subsumibles en el clasema "muerte" y se excluye toda alusión al placer de las drogas. El hecho de que no se busque la producción de una "droga buena" sin efectos malos para la salud ("salud" según la ideología médica), es indicador de que además de los "malos efectos" se persigue y combate el placer, se trata de reprimirlo. Se intenta generar así una opinión pública pre-significada por estos "filtros". Pero estos discursos del poder no son creíbles para los consumidores, algunos de los cuales conformarán un contradiscurso político sobre las drogas, incorporando lo excluido por el discurso del poder.


La comunidad del consumo ilícito se convierte en práctica significante que permite a los drogos generar sentido en forma diferente al Estigma promovido por el discurso del poder. Así, la rejilla de especificación del discurso médico, "salud", se traslada, en la resemantización contracultural de la droga, hacia una filosofía del placer. El discurso de los drogos genera una dicotomía espacial: el mundo cotidiano y "el viaje". Una finalidad del consumo es transitar más allá de los umbrales de la percepción y de la lógica habitual ("abrirte la cabeza"). Los dos espacios o mundos se relacionan dinámicamente a través del acontecimiento de la "disrupción": la aventura del drogo que se enfrenta a quienes "están de cara" mientras él está en pleno viaje. Los relatos abundantes respecto a las disrupciones funcionan como mecanismos de alivio de las tensiones en el intragrupo (de drogos): el héroe-drogo se sale con la suya, no es descubierto o encarcelado. El Programa Narrativo de este discurso promueve a un Sujeto "drogo" con cualidades buenas, totalmente opuestas a las atribuidas por el discurso del poder: el drogo es tolerante, respetuoso de las diferencias, "tiene otra cabeza".


La generación de una jerga y un léxico particular de los drogos, el empleo de símbolos estéticos interpretables por el intragrupo, la selección de circuitos y lugares particulares, funcionan como "fachada" que refuerza la imagen del drogo. No hay un solo imaginario drogo, sino un imaginario fragmentado. En este sentido, la diferenciación opera según el tipo de drogas consumidas, pues esto se relaciona con el tipo de sensibilidad y de conducta que se quiere potenciar. Así, por ejemplo, la marihuana se asocia con una conducta comunitarista y pacífica, el LSD y sus sustitutos con el viaje alucinatorio y la experimentación psicodélica, la cocaína con el poder y la competencia, y la mezcla de alcohol y anfetaminas con el descontrol y la violencia.


En la "fase de influjo" el drogo aprende cierta disciplina dramática que implica la adquisición de competencias (querer hacer, deber hacer, saber hacer, poder hacer) que le permiten constituirse en sujeto-agente capaz de lograr la conjunción con el objeto placer. Una vez presente el deseo (querer hacer), el "deber hacer" está en el plano de la reorganización de los significantes del discurso y la generación de sentido en forma opuesta al discurso del poder; surge una "contrapropuesta ética" y el consumo se asocia entonces con el respeto por la diferencia, la tolerancia por las formas de experiencia alternativas. El contacto con el intragrupo le permite adquirir el "saber hacer" (en este punto, los posibles "drogos nodriza" son dejados fuera del discurso de los drogos, por la imagen "liberal" que este trata de forjar del drogo). El microprograma narrativo de la adquisición de competencias se centra en el eje de la participación (poder hacer) siendo la policía de narcóticos ("narco") el oponente principal, con una imagen muy negativa en este discurso (corrupción, abuso del poder público); también son oponentes los "ortibas" (traidores y espías), los "caretas" (los no-consumidores, ajenos a la realidad de la experiencia modificada), y los "intermediarios" (que traspasan información de los drogos a los narcos y viceversa, simulando lealtad a ambos grupos según frente a quien se encuentre). Hacerse ver, no proteger el secreto ("marcar bobera") es visto por los drogos como señal de inmadurez y desconocimiento del peligro.


El drogo, destinador, destinatario y único adyuvante del programa de conjunción con el placer, accede mediante el manejo de las tensiones recién descritas al "auxiliar mágico" (drogas) y así completa la competencia para el viaje y el placer. Las drogas son un objeto significado por el discurso, no son el destinador, no son buenas o malas, son sustancias y no sujetos. Y esto es explícitamente formulado por los drogos, con la certeza de que "la cabeza te la hacés vos mismo".


*d. Aspectos teórico-metodológicos*


Decíamos al comienzo que nuestros objetivos son describir él o los discursos sobre la droga que emergen de la cultura Underground en los '80 y en los '90 y estructurar a partir de los textos de esos períodos la o las posiciones existentes a partir del discurso.


Debemos definir ahora el concepto de "discurso" con el cual trabajaremos en esta investigación.


En la construcción de los objetos de un discurso, no asistimos a un acto de iluminación de un Sujeto capaz de crearlos de la nada, sino que dicha construcción depende de la relación entre ciertas instancias de (1) emergencia, (2) delimitación y (3) especificación (instancias institucionales, históricamente delimitables).


Esta práctica de constitución del discurso, es lo que Foucault denomina "práctica discursiva":


(...) es un conjunto de reglas anónimas, históricas, siempre determinadas en el tiempo y en el espacio que han definido en una época dada, y para un área social, económica, geográfica o lingüística dada, las condiciones de ejercicio de la función enunciativa."

(...) el término discurso podrá quedar fijado así: conjunto de enunciados que dependen de un mismo sistema de formación, y así podré hablar del discurso clínico, del discurso económico, del discurso de la historia natural, del discurso psiquiátrico.

(Foucault;1996:181)


A partir de estos supuestos teóricos, el trabajo se orientará metodológicamente hacia la descripción de (1) las superficies de emergencia, (2) las instancias de delimitación, (3) las rejillas de especificación, y (4) las estrategias discursivas.


(1) La "superficie de emergencia" es la superficie institucional donde pueden surgir, para luego ser ordenados, los objetos de un discurso. En nuestro caso, serán dos las superficies de emergencia: la movida de los '80 y el Underground de los '90.


(2) Las "instancias de delimitación" o autoridades de delimitación del discurso; en nuestro caso serán los redactores y diseñadores de las revistas under (fanzines) y los integrantes de los grupos de rock.


(3) Las "rejillas de especificación" son sistemas a partir de los cuales "se separa, se opone, se entronca, se reagrupa" a los objetos del discurso. En nuestro caso detectaremos ciertos conceptos que actúan como ejes en el ordenamiento y clasificación de objetos.


(4) Las "estrategias discursivas": dentro de un mismo discurso, se pueden formar diferentes teorías respecto a un mismo objeto construido en el discurso. Por ejemplo, en el caso de la movida de los '80, encontraremos tres estrategias discursivas: la estrategia de la libertad del cuerpo, la estrategia del mal menor y la estrategia deconstructiva.


Se manejarán también algunas categorías de la semiótica estructuralista de Greimas referidas a los Programas Narrativos. Un Programa Narrativo es una sucesión de estados y transformaciones que involucran a ciertos "sujetos actanciales" (un "actante" es una posición o rol actoral). En un Programa Narrativo completo, pueden hallarse los siguientes actantes: un Sujeto y un Objeto, actantes activo y pasivo respectivamente, unidos por una relación de deseo; un Destinador, que traslada el Objeto hacia el Destinatario, relacionados en un eje de comunicación; y Ayudante y Oponente, definidos según su participación facilite o dificulte la realización del proceso que busca la conjunción Sujeto-Objeto (Ade;1986:58). El conocimiento de la constitución de los sujetos en el Programa Narrativo de los textos, es útil en la descripción de la perspectiva que se establece, en cada caso, respecto a los actores sociales, sus roles, sus metas, su desempeño.


*e. El plan de trabajo y su desarrollo*


El trabajo original estaba estructurado de la siguiente forma: la recolección de fanzines de la década anterior (material empírico para analizar los discursos de la droga en la movida de los '80), y la recolección de fanzines y realización de entrevistas en profundidad (ídem para los discursos de la droga en el under de los '90) durante el primer semestre de 1997; y el análisis de tal material para el segundo semestre del mismo año.


Durante el primer semestre sólo se recabaron artículos referidos a las drogas en fanzines de la década de los '80. La revisión de fanzines de la presente década, en sus puestos de venta (Feria de Villa Biarritz y callejón de la Facultad de Derecho) dio un resultado inesperado: la ausencia de artículos referidos a las drogas.


Escribir sobre las drogas? Para qué? Fumás y chau!

(Un punk de Villa Biarritz)


Con mi conocimiento previo de los grupos de rock under de los '90, y la colaboración de un ex-punk muy conocedor del ambiente subterráneo fueron elegidas tres bandas para ser entrevistadas: Fun You Stupid, La Sangre de Veronika, y Nativo. Tres bandas muy importantes y que a priori sabíamos cuáles eran sus posturas respecto a las drogas. En el local de La Cosa", donde se realizaron hasta setiembre de 1997 recitales de grupos under, habríamos de encontrarnos con otra sorpresa: la negativa de casi todos los grupos a conceder entrevistas relacionadas con el tema "drogas", aún si se preservaba su anonimato. Dos explicaciones: en primer lugar, en tanto se trata de un tema vinculado a ciertas prácticas ilícitas es natural que haya un extremo cuidad en la protección del secreto; en segundo lugar, la dictadura militar (1973-1985) nos dejó, entre otros, el legado de la desconfianza mutua entre los jóvenes, debido a la práctica (mantenida por el Estado hasta hoy, según se dice en los espacios culturales y gremiales juveniles) del espionaje por parte de los aparatos de seguridad estatal sobre los grupos de jóvenes: las tristemente célebres figuras del "buchón" y del "tira" recorren fantasmagóricamente los ambientes Underground y de la militancia estudiantil. Las tres bandas arriba mencionadas hablaban desde tres discursos diferentes (que llamaremos en este trabajo: discursos de la pureza del cuerpo, del control social y de la actitud legal). A pesar de la desconfianza mencionada, se obtuvieron más entrevistas: Hora Cero, Requiem, Juan Sin Nombre y la entrañable _[8]_ Conciencia Antimoral. con éstas se detectó un cuarto discurso de la droga en el Underground de los '90 - y debemos decir que tal diversidad discursiva tampoco estaba en nuestras expectativas -. Los sucesivos rechazos a conceder entrevistas, por parte de los grupos, me condujeron a optar por la técnica de la conversación informal (sin mencionar mi rol de investigador _[9]_). A través de múltiples conversaciones que mantuve con las diferentes bandas y el público, pude confirmar la saturación de la muestra _[10]_ , lo que significa que no apareció un "quinto discurso" sobre la droga. Estas situaciones inesperadas llevaron a que la recolección de datos (entrevistas) abarcara también el segundo semestre de 1997, al mismo tiempo que iniciaba el análisis detenido del discurso de los '80 y el trazado del esquema de los cambios culturales de los '90 y los discursos de la droga.


Hacia febrero de 1998 terminaríamos la elaboración del texto original de la investigación, en el marco del Taller Central de Sociología de la Desviación. El presente texto constituye una síntesis del mismo.


*Superficie de emergencia: la movida de los '80*


Era el momento después del estallido de los recitales del Teatro de Verano de Los Traidores y toda esa gente, Los Estómagos, Los Tontos, todo el mundo estaba formando una banda en todos lados porque, no sé, y cualquier cara dura, porque Guerrilla Urbana era una banda absolutamente Punk, no había nadie que supiera tocar, habían agarrado los instrumentos y estaban una cuerda, una cuerda y una cuerda y yo ni hablar. Era una época en la que si no formabas una banda de rock estabas pintando las paredes o algo así. Era una época alucinante, había mucha tensión (...) fue un momento de cambio cultural, después de estar hegemonizado en la cultura de la resistencia contra la dictadura toda esa cultura quedó como pasada y se tenía que llenar el vacío y se llenó como una explosión. Años intensísimos.

(Tussi, vocalista de "Guerrilla Urbana", entrevista de Diego Guijarro, 1997, no publicada)


*a. Temblor subterráneo en una época de crisis cultural*


La "movida de los '80" fue un "temblor" en el sentido de que no constituyó un cambio global de la cultura local: implicó a un sector específico de jóvenes disconformes con el entorno social, aquellos que construyeron y expresaron su sensibilidad a partir de elementos de la "cultura rock", fundamentalmente a partir de la influencia de la Revolución Punk; incorporación y resignificación de símbolos y prácticas culturales foráneas, junto a la creación de nuevas pautas culturales, de acuerdo a la experiencia vital de una generación local.


La movida fue "subterránea" porque fue emergente del entrecruzamiento de redes locales de jóvenes, por fuera de las superficies de emergencia institucionalizadas por el statu quo para la creación cultural, y subterránea también por los contenidos simbólicos y discursivos que manejó, en contestación a una cultura local homogeneizadora; no obstante su carácter contracultural, la movida fue visible por el resto de la sociedad y encontró algunos espacios de difusión en radios y TV.


*b. Movida y no movimiento*


Como "movimiento" propiamente dicho entendemos un fenómeno movilizador (como el Movement de los '60 en EEUU) en torno a un programa de acción y a un proyecto de sociedad alternativa. como "movida", en cambio, entendemos a los fenómenos no-movilizadores en torno a un proyecto político. Este último es el caso de la movida de los '80 montevideana, que se desarrolló como resistencia en la arena del campo cultural. El "enemigo" de la movida no fue solamente un sistema (capitalismo) o una clase (burguesía): en el Montevideo de la pos-dictadura los hijos de los izquierdistas interpelaron a toda la cultura occidental y cristiana; hubo un desplazamiento de lo político, pasando a percibirse la dominación en todos los espacios sociales, la moda, la música, las relaciones de género y las conductas sexuales (Basilio Muñoz y Gabriela del Signore;1991:19).


*c. Una movida no discursiva*


Los saberes emergen de las prácticas institucionales. Saber y poder no son dos caras de una moneda sino el mismo fenómeno: a través del discurso no sólo se legitiman sino que se efectivizan (se llevan a cabo) las estrategias del poder. Aceptar las verdades oficiales es aceptar la dominación oficial. La resistencia al statu quo puede optar, en este plano (de los discursos), por uno de estos caminos o ambos: el contradiscurso o el no discurso. Es decir, la producción de un saber explícito a partir de instancias institucionales (en este caso) Underground -saber que legitime y refuerce las prácticas de los grupos resistentes-, o el "silencio" discursivo, la práctica cultural y de una nueva sociabilidad, que no pretende enfrentar al poder discursivamente sino evadirlo, escurrírsele, no identificarse.


En el caso de la movida de los '80 están presentes ambas estrategias, pero en una proporción disímil. Se trató de una movida fundamentalmente no discursiva, que se expresó a través de la estética, los "agites" (recitales, eventos) y formas específicas de interacción cotidiana. Si bien la producción discursiva no estuvo en el centro de la movida, fue una de sus manifestaciones. Diez años después, el material escrito parece ser un buen modo de acceso para investigar de qué manera los integrantes de la movida (aceptando, claro está, que la posibilidad de escribir fanzines no estaba dada para todos) construyeron su relación con las drogas ilícitas.


*d. Los de derecha, los de izquierda y los relocos*


Hagamos, para seguir dibujando el paisaje cultural de la movida, un juego de visibilidad invertida y citemos la forma en que los jóvenes under veían a los sociólogos:


Los sociólogos son unos tipos que -aunque declaran no tener la justa- en realidad se las saben todas. Los podemos dividir en dos clases: los que son de izquierda; y los que fueron pero se volvieron relocos de viejos cuando conocieron Europa.


(...) Y cuando nosotros les contestamos el primer disparate que se nos ocurre, los sociólogos de izquierda se escandalizan y nos miran con gesto de lástima y los otros se maravillan y nos sonríen paternales y comprensivos.


La cita pertenece al artículo "La Cuadratura de la Mesa Redonda", del segundo número de Suicidio Colectivo, una de las publicaciones under de los '80. El artículo ironiza sobre las mesas redondas preparadas por sociólogos que estudiaban en su momento la movida.


La mayor parte de la izquierda adoptó una actitud contemplativa (no olvidemos que la mayoría de los jóvenes de la movida eran hijos de izquierdistas) y en algunos casos hubieron gestos de hostilidad hacia el nuevo fenómeno cultural. Y es que no fue un movimiento político sino una "movida del rock", atestada de canciones de protesta y manifestaciones anti-establishment pero carente de una vocación partidista. "Anti-política" resultante de una decepción, la de la restauración de una cultura política verticalista: la transición democrática restauró en los mismos lugares a los viejos militantes sindicales y de los movimientos sociales -desplazando a los nuevos militantes- y restauró también una vieja pauta política que privilegiaba al partido frente a los sindicatos y movimientos sociales, y dentro de éstos a los "aparatos partidarios" de la izquierda (Zibechi;1997:78).


El MLN -T (Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros) fue el grupo político que más se vinculó a la movida, participando de la Coordinadora Antirrazias organizada por jóvenes under, el sociólogo Rafael Bayce y apoyada por el Foro Juvenil y organizaciones por los Derechos Humanos. La Coordinadora promovió una ola de denuncias masivas para enfrentar a las también masivas "detenciones por averiguación" lanzadas por la policía, se realizaron algunas manifestaciones callejeras y se irrumpió en la campaña por el Voto Verde con consignas anti-razzias. El Frente Amplio (orgánicamente) no participó de la lucha contra el decreto-ley dictatorial de las razzias, probablemente para captar los votos del "centro" en su campaña por el Voto Verde (voto para derogar la ley de impunidad para los militares y policías que durante la dictadura cometieron delitos de lesa humanidad). Finalmente las razzias masivas se suspendieron por la presión de las denuncias y tras el escándalo por el asesinato de Machado, un joven sindicalista "detenido por averiguaciones" en una comisaría montevideana _[11]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.e9wn5vm2wl7t>.


La sonrisa paternal de los "viejos relocos" seguramente surge de un desencanto similar en cuanto a las organizaciones de izquierda y también del abandono de los discursos con pretensión de Verdad, característico del momento posmoderno. Sin pretender definir exhaustivamente este último término, sobre el cual se ha suscitado un proceso semiótico intenso (en las teorías sociales, literarias, artísticas, arquitectónicas) que hace algo brumoso su significado, podemos decir que el pensamiento posmoderno se caracteriza -entre otras cosas- por el abandono de los grandes relatos modernos (incluido el marxista) y más que nada de la pretensión de Verdad (adecuación exacta y objetiva de los enunciados teóricos y la realidad). Como producto de las relaciones de poder, los discursos teóricos que emergen de los diferentes campos de saber son selectivos desde cierta perspectiva _[12]_ y por lo tanto no agotan todas las formas posibles de ver la realidad. Auto-erosión de la razón, que se descubre a sí misma relativa y no universal, y sustitución del "pensamiento fuerte" modernista por un "pensiero débole" (Vattimo;1994:148) autoconsciente de sus propios límites y que acepta la validez de múltiples formulaciones o construcciones de la realidad. Una forma de pensamiento con clara afinidad respecto a la movida de los '80 y otros fenómenos Underground como la Revolución Punk.


Para buena parte de la derecha, la movida no fue más que otra expresión de decadencia y pérdida de valores. Su actitud osciló entre algún intento de normalizar la movida (la organización de "Montevideo Rock" por la intendencia colorada) y un constante hostigamiento policial a través de razzias masivas contra los jóvenes de la movida (y los jóvenes pobres) durante los primeros años del gobierno de Sanguinetti. Las violentas embestidas policiales contra los jóvenes en los recitales de rock son hasta hoy tristemente frecuentes.


*e. No hay futuro en Montevideo*


Fuertemente influenciada por la Revolución Punk, la movida de los '80 resignificó el "no future" según su propia experiencia vital como generación posdictadura. La democracia no trajo consigo las glorias anunciadas, y la izquierda y el sindicalismo fueron reconstruidos en torno a los viejos militantes pre-dictadura (desplazando a los jóvenes que a comienzos de los '80, antes del fin de la dictadura, se habían volcado sobre todo a la acción sindical). Escépticos hacia el campo político, los jóvenes de los '80 rechazaron la militancia sacrificial, revalorizando la vida cotidiana desde una ética del placer y el juego. Colores para una ciudad percibida por ellos como gris y agonizante:


Y hay que decir

que aquí vivir

no significa nada

siempre es lo mismo

siempre podridos

acá no pasa nada

Montevideo agoniza

y ya nadie lo podrá salvar

nunca más...

(Los Traidores, "Montevideo Agoniza")


Lejos de la apatía, la movida fomentó la participación y la resistencia, fuera de las estructuras partidarias:


Somos censurados porque no queremos cambiar a nadie. Nuestra negación a participar de los testículos partidarios es un cuestionamiento al carácter participativo de los mismos (testículos).

(La Monóxida, en Lady Ventosa, "Jóvenes y participación: El Santo Canal del Logos")


Centrarse en el presente como tiempo vital no implicaba un desinterés por el entorno sino una nueva forma de relacionarse con él (construir-lo y construir-se). Recitales, campamentos, teatro barrial y fanzines fueron espacios de encuentro y participación donde los jóvenes de la movida fueron creando una nueva sensibilidad.


En una movida principalmente no-discursiva (el no discurso como estrategia frente al saber-poder hegemónico), los fanzines fueron un lugar privilegiado para la emergencia de discursos (o mejor, contradiscursos) y han sido utilizados en este trabajo por constituir la huella más nítida de la movida diez años después.


*f. La movida y los medios*


Dependiendo de los discursos, modos de interacción y relacionamiento específicos puestos en juego por una cultura Underground y por la cultura del statu quo (Overground) se darán determinadas formas de relación entre una y otra. En el caso de la movida de los '80 se dio inicialmente un rechazo desde la cultura oficial. La movida surge como propuesta cultural de una minoría: la del sector de jóvenes -de Montevideo y su área de influencia- que no adoptan pasivamente las pautas culturales locales (los medios y fines propuestos por la sociedad local) sino que problematizan esa herencia, cuestionando los modos de subjetivación en ella transmitidos, los roles sociales y la organización del tiempo _[13]_ .


Como expresión de desencanto respecto a la cultura local, la movida "utilizó" una estética transgresora, una música rabiosa y modalidades corporales menos "serias". En definitiva, un grado de diferenciación cultural poco "digerible" a mediados de la década pasada.


La movida llamó la atención de los medios de comunicación cuando en ocasión del recital "Parque Rock-do" el vocalista de la banda punk-rock "Clandestino" se refirió a "esos putos del Parlamento", siendo posteriormente encarcelado. Al repudio de la prensa se contrapuso la solidaridad de la mayoría del público under.


No obstante ese choque, en la medida que el fenómeno persistía (y se volvía habitual en el paisaje cultural local) fue generando algún interés comercial en los medios. Es así que en el Canal 4 irrumpió "La Cueva del Rock", un programa dirigido por los integrantes de "Los Tontos", que aparecían sentados detrás de una bañera, hablaban informalmente (con la jerga de la movida) y presentaban grupos y noticias de la escena roquera local. La FM Eldorado también dedicó parte importante de su programación a difundir la música de la movida.


*g. La movida y las drogas*


Las drogas (legales e ilegales) como factores capaces de provocar estados de conciencia alternos fueron incorporados por los movimientos Underground como vehículo para ampliar el rango perceptivo, para experimentar el mundo desde otras perspectivas, y con ello, en la construcción de la sensibilidad particular de cada movimiento.


En el caso de la movida de los '80, la principal droga (junto al alcohol) fue la marihuana, que era consumida generalmente en instancias colectivas, como ritual de grupo que afianzaba la cohesión y la sensación de pertenencia a un grupo diferente. Más abajo, cuando describamos el contenido del discurso de la droga en la movida de los '80 tendremos una visión amplia de la forma en que los jóvenes construían su relación con las drogas. Por ahora, citemos una vez más al vocalista de Guerrilla Urbana, una banda punk-rock de la movida:


Para la gente del '86 las drogas fueron lo que fue la guerrilla para la gente de los '70. Era, fue una cosa hegemónica, se curtía de a mucha gente, se formó toda una cultura, idiomas secretos, comunicación, ondas, es un elemento esencial en la definición de la cultura juvenil del momento, de esa época. No era obligatorio curtir, yo no fumaba, pero la droga era un símbolo, era muy importante, vos sabés.


Las drogas, para ser exacto, eran porro y algunos experimentos de botiquín de las madres saqueadas de las pastillas contra el asma hasta anticonceptivas [risas] y cada tanto alguna tripa o cosa por el estilo, pero antes de la erupción de la cocaína que es una droga mucho menos comunitaria (...)

(Tussi, vocalista de Guerrilla Urbana, entrevista de Diego Guijarro, 1997, no publicada)


*Instancias de delimitación y especificación*


Las "instancias de delimitación" del discurso de la droga estaban constituidas por los grupos de redacción de los fanzines. Los fanzines (de "fan" y "magazine") son publicaciones hechas a muy bajo costo y han permitido a los movimientos juveniles underground realizar sus propias ediciones con muy poco dinero. La estética de la mayoría de los fanzines que forman parte del corpus de este trabajo es claramente identificable con la escritura punk: títulos hechos con letras de diferentes modelos, a veces recortados de los diarios (estilo de collage que puede rastrearse hasta la tapa del primer LP editado por los Sex Pistols en Inglaterra en 1977: "Never Mind the Bullocks"), redacciones hechas a mano, dibujos (este no es un detalle menor: las imágenes ocupan un lugar central en la propuesta comunicativa de los fanzines), artículos al revés de la página, tachaduras; en este estilo de comunicación podemos ver un signo elocuente de la ruptura de las reglas formales manejadas en las revistas "serias", una mayor libertad de creación para los redactores y diseñadores de la revista subterránea (quienes por cierto solían firmar con seudónimo). Siguiendo algunos parámetros generales, como los que acabamos de señalar, cada fanzine trazaba su diferencia respecto a los demás. Los grupos de jóvenes que estaban detrás de los fanzines de la movida de los ’80 solían durar –como grupo- bastante poco, y es así que la mayoría de los fanzines editaron pocos números, e inclusive algunos uno solo.


En cuanto a las "rejillas de especificación", Foucault las define como "sistemas" que sirven para especificar, clasificar, organizar en series a los objetos del discurso. Un concepto de este tipo es, en el discurso que analizaremos, el de "poder", que tiene una importancia clave en el contenido del discurso, pues éste se sitúa como contradiscurso, es decir, refuta la pretensión de verdad de los discursos de las instituciones de mayor poder social (Estado, medicina oficial, etc.). Por ello, adelanto, puede verse en los textos del corpus, programas narrativos que dividen a los sujetos en dos campos antagónicos: el "nosotros" de los jóvenes de la movida versus el "poder", el Estado, etc.; y es bastante nítida la percepción de que en esa lucha hay que oponerle al saber-poder del enemigo, un saber-poder de signo contrario.


*El discurso de la droga en la movida de los '80*


La movida de los ’80 dará lugar a un discurso de la droga que desarrollará tres estrategias discursivas. El discurso de la droga de la movida, lejos de la patologización, el temor y el rechazo hacia las drogas ilegales y sus consumidores (características del "discurso oficial"), valorará la relación entre las drogas, la experimentación y la búsqueda de nuevos umbrales de percepción y de placer. No obstante no se trata de un discurso que haga una apología del consumo de drogas: en sus distintas estrategias se señalan los "pro" y los "contra" del consumo y del tráfico. Las sustancias químicas psicoactivas (naturales y artificiales, legales e ilegales) conocidas como "drogas" no son tratadas como objetos tocados por la mano de Lucifer, sino como substancias cuya "maldad" o "benignidad" no es un elemento inherente a sí mismas, sino resultante del tipo de relación que, a nivel colectivo y a nivel individual, se establezca con las mismas. Es así que en el discurso de la droga de la movida, se establece una relación con las drogas en la cual está presente el placer, el goce, la experimentación perceptiva y la reivindicación de la libertad de hacer con nuestro cuerpo lo que tengamos deseo de hacer.


Los discursos se definen por una exterioridad: la de las relaciones entre superficies institucionales que son su condición de aparición. En la determinación de las "estrategias discursivas" (opciones que, dentro de un mismo discurso pueden ser contradictorias pero que resultan del mismo régimen de formación discursiva) operan las instancias específicas de decisión (hablábamos antes de "instancias de delimitación"). Es necesario, dice Foucault, ver la "economía de la constelación discursiva" a la que pertenece (cuando hablábamos de las características generales de la movida, señalábamos elementos simbólicos y formas de interacción y relacionamiento que si bien no tenían en su mayor parte una formulación discursiva, conformaban el entorno cultural en que era posible la aparición del discurso de la droga que estamos analizando); la función del discurso "en un campo de prácticas no discursivas" (en este caso como herramienta de una actitud política "apolítica", centrada en el individuo y su mundo cotidiano, en la valorización de la calidad de la interacción cotidiana, del juego y del placer). En este último punto, hacemos referencia también a "las posiciones posibles del deseo en relación con el discurso".


Veamos esto a través de la exposición y el análisis de las tres estrategias discursivas que se encuentran en el discurso de la droga en la movida de los ’80: la estrategia de la libertad del cuerpo, la estrategia del mal menor y la estrategia deconstructiva.


*a. La estrategia de la libertad del cuerpo*


La "estrategia de la libertad del cuerpo" es sostenida en los fanzines La Oreja Cortada, El Quijote y Suicidio Colectivo.


Al analizar los textos, encontramos un Programa Narrativo en que se enfrentan aquellos sujetos detentadores de los más altos niveles de poder social (Estado, OEA), ayudados por otros sujetos (los ignorantes, la medicina oficial, los especialistas, la izquierda y la derecha), y por otro lado un "nosotros" que incluye a los jóvenes en general y a los consumidores de drogas ilícitas. Estos últimos, a su vez, son ayudados solamente por los "realmente familiarizados con el tema" (especialistas que tienen una condición peculiar: tener en cuenta la perspectiva de los consumidores). El primer grupo de sujetos se opone a la unión de "nosotros" y "nuestro cuerpo". Para la estrategia de la libertad del cuerpo, esa disjunción es funcional para que el primer grupo de sujetos conserve su alto status social, su poder. Las cruzadas anti-droga son el proceso a través del cual el Estado, la OMS, la OEA, "el poder", se posesione del objeto "nuestro cuerpo"; proceso que puede esquematizarse así:


Sujeto: ---------------------------------------------------------------> Objeto: "nuestro cuerpo"

Estado, OEA, OMS, cruzadas anti-droga "el poder"

Ayudantes: los ignorantes, la medicina oficial, los especialistas, la izquierda, la derecha.

Oponentes: los especialistas "familiarizados".

Destinatarios: los propios sujetos del poder.


Para la estrategia de la libertad del cuerpo, el "discurso oficial de la droga", es un instrumento de poder, una herramienta estatal para posesionarse de "nuestro cuerpo".


Basta de bromas, el verso de que el Estado cuida de nuestra salud es tan falso como el gobierno mismo, lo que pasa es que el Estado quiere "niños buenos", ciudadanos "normales"; vía sistema educativo se ocupa de nuestras mentes y ahora quiere apoderarse del control de nuestros cuerpos, porque la norma incluye una forma de estar sanos. Con nuestros cuerpos producimos, consumimos, gozamos y nos reproducimos; actividades todas que el poder no desea dejar a libre albedrío de sus ciudadanos.

("La marihuana: un problema cultural", El Quijote, Pág. 10)


De ahí que en esta estrategia se intente poner en evidencia la falsedad de algunas afirmaciones del discurso oficial:


i. La asociación drogas – drogas ilícitas. Las "drogas legales" (alcohol, tabaco, psicofármacos) son cualitativamente indiferenciables de las ilegales o ilícitas, y son toleradas por su funcionalidad al sistema económico. Las drogas prohibidas, no tienen lugar en el modo de vida contemporáneo. Así, por ejemplo:


(…) /la marihuana/ fomenta una actitud contemplativa frente a la vida, reñida con el productivismo dominante, y que el fumador pone el goce y el placer por encima de la participación en el sistema político (…)

(Oh! Eh? Ah! en La Oreja Cortada, s/p)


Pero el Estado, más que el creador de la persecución del placer de las drogas, es un agente que vehiculiza una tradición cultural poco flexible ante lo nuevo y lo desconocido:


(…) El rechazo que ella /-la marihuana-/ provoca se debe sobre todo a una tradición cultural (la nuestra) que la ignora y le teme como a todo lo desconocido).

("La marihuana: un problema cultural", El Quijote, Pág. 10)


ii. La asociación "droga – enfermedad" y "consumo – adicción". El discurso médico no puede probar científicamente que todo consumidor de drogas sea o devenga adicto ni que el consumo de drogas conduzca invariablemente a la enfermedad. Para la estrategia de la libertad del cuerpo, el discurso médico no es sino una entre muchas posibles formas de ver el mundo, fundada en una tradición cultural anquilosada, negadora de la libertad y del placer.


iii. Las drogas como fin en sí mismo. El placer no tiene nada que ver con el consumo de drogas, según el discurso médico. Como si el consumidor (tal vez por efecto de algún "trastorno psíquico") corriera tras la enfermedad, el dolor y la muerte. Cuando se cuela en el discurso oficial aparece adjetivado: "placer efímero". Como respuesta, en un fanzine de los ’80 podemos leer:


Si fumar marihuana es malo porque otorga un placer momentáneo y no permanente, ¿cómo justifican esos caballeros acciones tales como escuchar música, ir al cine, coger?


El objeto que persigue el consumidor de drogas es el placer, y las drogas son un medio para ello. El placer es tenido como un derecho individual. Una forma de auto-apropiación del cuerpo que debe ser libre, aún si hay riesgo de daños. Reunirnos con nuestro cuerpo. La estrategia de la libertad del cuerpo propone disfrutar-nos según las leyes de nuestro deseo.


La estrategia de la libertad del cuerpo en forma decidida pregona la despenalización y legalización del consumo de drogas como opción política consecuente con el "estilo de vida" promovido y con las relaciones establecidas en este discurso entre drogas, placer y libertad.


*b. La estrategia del mal menor*


Esta estrategia aparece solamente en la entrevista al grupo punk-rock "Post-Coito", en la revista underground El Quijote.


La estrategia del mal menor propone la legalización del consumo de drogas no como consecuencia de una revalorización del objeto de discurso "droga" o "placer". El "nosotros" del discurso del mal menor se posiciona fuera de la clase de los fumadores de marihuana. Con esa perspectiva discursiva externa -que no siempre coincide con la condición real de fumador o no fumador de los portadores del discurso- el "nosotros" se sitúa en un campo de oposición a los sujetos enemigos: los narcotraficantes y sus cómplices, "gente que se llena de guita con eso". La legalización aparece como una ordenación más justa del poder de los participantes del juego social. Y la preocupación por el orden es importante para la estrategia del mal menor, que llega a defender la posición de la legalización luego de balancear argumentos a favor y en contra de esa medida, a partir del criterio de "orden". Es así que se teme el descontrol, el desorden:


(…) pero la gente no está preparada, que algunos se fumarían unos porros, se darían vuelta y habrían cualquier cagada, pero de última habría que legalizarla.

(Entrevista a "Post-Coito", en El Quijote, Pág. 15)


Pero de todos modos se elige la legalización desde una valoración de la libertad individual:


Porque también, si tenés ganas de fumarte un porro está todo bien (…) (ídem)


La estrategia del mal menor será apreciada más tarde en los ’90 no solo en la cultura Underground juvenil sino también en el Overground, posiblemente por ser una estrategia políticamente correcta que permite un diálogo con el discurso oficial, pues ambos conjuran un mismo demonio: el desorden social.


*c. La estrategia deconstructiva*


En la revista under Lady Ventosa, el discurso de la droga de la movida asume una "estrategia deconstructiva".


Mientras en las estrategias anteriores se separaban claramente los sujetos "nosotros" y "Estado" (y sus ayudantes) a partir de la carencia y posesión de poder respectivamente, en la estrategia deconstructiva el poder se concibe más como una red o entramado que consolida relaciones de poder desiguales, pero que no es localizado en un punto central (Estado, gobierno) sino que se extiende por toda la sociedad:


No estamos ni ahí con la represión pública.

En consecuencia de-construimos un sistema abstracto, porque el poder está en todos los espacios mentales (acechando).


De las instancias de mayor poder social emerge un discurso que construye los cuerpos, las mentes y las relaciones sociales de manera que reproduzcan el statu quo. El discurso oficial de la droga, y los discursos del poder en general, son parte de una estrategia disciplinaria de control social. Para la estrategia deconstructiva, los individuos son sujetados desde un saber-poder institucional que traza "el límite entre lo legítimo y lo ilegítimo –lo generalizable y lo descalificable-" (ídem).


Somos objetos recortados por medidas de discriminación y represión; los que ostentan el poder pronuncian su diagnóstico certero, describen patologías y nos cercan con códigos y recetas. Su lógica consiste en un ‘corpus de conocimientos’ poseedor de una misma mirada fija sobre las cosas –una misma cuadrícula del campo perceptivo. (Foucault)

("Informe Pro-Droga?, Reflexión lógico-filosófica sobre el fumo y sus represores", La Monóxido, Lady Ventosa)


El "nosotros" de esta estrategia coincide, precisamente, con los discriminados y descalificados por el saber de las instituciones más poderosas de la sociedad. Pero el "nosotros" no se auto-percibe carente de poder. Al contrario, estos sujetos sujetados son conscientes de su capacidad de resistencia (la resistencia es poder), por ejemplo a través de un contradiscurso, un saber estratégicamente contrario al establishment:


Yo organizo mi universo de sentido, codifico-decodifico, acopio instrumentos analíticos, encadeno problemas, los objetos son reales, el discurso es real. Pero no puedo deducir enunciados verificables de tus proposiciones.

(ídem)


Ahora estamos generando sentido, mientras las instituciones (putas) se quedan sin palabras.

(ídem)


La estrategia deconstructiva se asume como un saber parcial; el abandono de la pretensión de explicarlo todo se asume como postura generacional, al igual que el anti-vanguardismo y el escepticismo. Se trata de cuestionar la pretensión de verdad del discurso del poder, sus delimitaciones de lo legítimo y lo ilegítimo. El consumo de drogas aparece como parte de esa postura de resistencia: la adopción de un comportamiento descalificado por el discurso del poder, y valorado por la cultura subterránea como medio para el placer y la experimentación perceptiva. Las drogas también como elemento marca que define una generación: "generación democracia (drogos)" (ídem).


Con el rechazo a las reglas generalizadas de clasificación y comportamiento, se opta por la no participación en los canales socialmente establecidos para esto. "Borrarse" de los canales habituales de participación ("testículos partidarios") como cuestionamiento de su carácter participativo, hacerse invisibles al ojo avizor del poder situándose en un lugar nuevo y extraño: el espacio Underground.


Nosotros no curtimos para afirmarnos

Sino para negarnos (borrarnos)

RARA AVIS

(ídem)


*Superficie de emergencia: el underground de los '90*


*a. De la movida a los eventos*


El año 1989 marca un punto de inflexión en el Underground montevideano. Desaparecen en ese momento prácticamente todas las bandas de rock de la movida, incluidas las que eran símbolo de la época: Los Estómagos y Los Traidores. Es el agotamiento de la movida.


El hecho principal es el recambio generacional. Los jóvenes de la movida ingresan al mundo de los adultos (laboral). Luego de unos tres años de "quietud" comienza a subir a escena una nueva camada de grupos de rock, integrados por jóvenes que no se socializaron en la movida sino que se integran a la cultura rock en los ’90.


Una movida o movimiento cultural no solo es observable desde afuera (por la conexión simbólica entre sus eventos), implica también la vivencia subjetiva de la pertenencia: quienes participan tienen la sensación de "ser parte de una historia" y los diferentes eventos de la movida se perciben como parte de la misma. El Underground de los ’90 se formará por un entrecruzamiento de redes que darán lugar a distintos eventos más desvinculados entre sí. Habrán "escenas" con mayor relacionamiento interno (thrash, punk, hip hop) pero no se generará una movida que abarque a todos. El Underground se hará visible en distintos eventos: recitales de rock, producción de fanzines, puesta en el aire de radios comunitarias _[14]_ , campamentos juveniles (Minas 1992 y Colonia 1996) _[15]_ , y las espectaculares ocupaciones liceales de agosto de 1996.


*b. El rock, de los '80 a los '90*


Como producto cultural clave de la cultura under, el rock expresa la sensibilidad de los diferentes momentos de la historia subterránea. Su irrupción fue tan notoria sobre el final de la dictadura que llegó a denominarse a la generación posdictadura "generación democracia" o "generación rock" (Pittaluga y Esmoris;1987:30); el rock como marca generacional. El rock under de los ’80 era una música oscura, en algunos momentos melancólica y pesimista y en otros furiosa y distorsionada, con letras que expresaban disconformidad por un entorno que no daba lugar a los jóvenes.


En los ’90, la estética y la música under se diversifican, habiendo una verdadera proliferación de modas. En el under de los ’90 todo está de moda, y al mismo tiempo. Las corrientes estéticas y musicales siguen básicamente dos líneas: por un lado la línea más roquera (punk, hardcore, thrash) que mantiene la estética oscura y agresiva de la Revolución Punk; por el otro irrumpen el hip hop y el rap (el primero un ritmo y el segundo una forma de cantar), de origen afronorteamericano, con la estética colorida y deportiva de los ambientes marginales y callejeros de EEUU, llega al Río de la Plata teniendo aceptación entre los jóvenes de clase media alta principalmente. Por encima de estas dos tendencias se impone la fusión, el intento de no "encasillarse" en un estilo solo, y de aprovechar las posibilidades expresivas de los distintos estilos estéticos y musicales.


*c. La referencia externa*


En los ’80 los jóvenes under se identificaban con bandas internacionales como "The Cure", "The Clash", "Siouxie and the Banshees", pero principalmente con bandas locales como Los Traidores y Los Estómagos. Estas últimas y prácticamente todas las bandas de rock de la movida de los ’80 desaparecen a fines de la pasada década. La ausencia de una movida continua de grupos de rock, que tengan un contacto permanente con el público y la ausencia de promoción de la industria discográfica local (tanto para los grupos under como para los más "comerciales") no permitieron el surgimiento de identificaciones en torno a las bandas de rock locales de los ’90. Por otra parte la llegada (por radio y TV) de canales musicales internacionales también influyó para que los jóvenes under de los ’90 se identifiquen con bandas internacionales.


Alrededor de 1994 la cultura under de Montevideo fue sacudida por la irrupción del grunge en Seatlle, EEUU; una especie de re-edición punk menos politizada y que se desvaneció rápidamente tras el suicidio del carismático líder de Nirvana, Kurt Cobain. En la segunda mitad de la década emerge el rock latino, cuyo rasgo principal es no tener como referencia principal a la música anglosajona, sino fusionar el rock con ritmos latinoamericanos más folclóricos. Merced a la difusión dada por (¿paradójicamente?) una empresa de EEUU, la "MTV Latina", con sede en Miami y filiales en México, Brasil y Argentina, estas bandas (algunas de ellas muy contestatarias, alineadas incluso con propuestas izquierdistas radicales) tienen un público que se extiende desde Tierra del Fuego a Nueva Cork. Quizá el deterioro de la supremacía cultural (y no solo cultural) de la civilización occidental, el avance hacia un mundo multipolar y el refuerzo de las culturas de las otras civilizaciones, incluida la mestiza Latinoamérica (Huntington;1996:29) sea el proceso en el cual se enmarque el así llamado rock latino. Quizá también debamos preguntarnos con Vattimo (1994:69): "Si la modernidad estuvo guiada por las culturas anglosajonas, ¿no podría la posmodernidad ser la época de las culturas latinas?)."


*d. Relaciones Underground/Overground*


Mientras en los ’80 los productos de la cultura Underground estaban destinados a alcanzar casi exclusivamente a los jóvenes que participaban de las redes de relacionamiento subterráneas, en los ’90 la situación es diferente.


Los mass media captaron la potencialidad comercial de las culturas Underground y minoritarias en general –siempre caldo de cultivo para la innovación cultural-, en una nueva época (posmodernidad) en la cual las propuestas contraculturales no ofenden tanto y prácticamente no escandalizan a nadie.


Se da entonces una compleja situación en la cual, por un lado las propuestas de la cultura under se filtran con facilidad hacia los espacios Overground (televisión, radios, discotecas) y sin embargo no logran el efecto deseado por quienes las enuncian: causar conmoción y generar acciones concretas.


Este hecho (la pérdida de la fuerza movilizadota de las propuestas disidentes) quizá se relacione con el fenómeno más general de la "caída de los metarrelatos modernos" (Lyotard;1989:37) –entre ellos los relatos revolucionarios izquierdistas- como dispositivos legitimadores del lazo social, dando paso –en esa función- a los juegos de lenguaje locales. Esto permite, por un lado, la difusión de las propuestas culturales minoritarias, e inhibe por otro lado sus posibilidades de provocar una movilización general. En otras palabras, las propuestas disidentes y minoritarias no pueden superar su condición de minoría y por lo tanto no pueden conformar una hegemonía.


*e. Rizoma: roqueros y estudiantes*


En los años ’80 podían distinguirse en la "generación democracia" o "generación rock", entre otros, dos sectores bien definidos: militantes estudiantiles y roqueros.


La derrota política de la dictadura (en el plebiscito de 1981) abrió un margen para el resurgimiento de las organizaciones sociales y sindicales. Los nuevos militantes tenían identificación izquierdista, pero, en su mayoría no habían militado antes de la dictadura ni tenían lazos con los partidos de izquierda; esto posibilitó un tipo de organización abierta a la que confluyó una gran cantidad de jóvenes. La restauración democrática implicó también la restauración de la cultura política previa a la dictadura. Los nuevos militantes fueron literalmente desplazados por el regreso de los viejos militantes, y se restauró la forma organizativa pre-dictatorial: jerarquizada y disciplinada a los intereses de los partidos de izquierda.


A la brevedad de la transición se debe sumar la lucha de líneas desatada en el interior de estos nuevos agrupamientos, que se saldó con el triunfo de una concepción que priorizó el protagonismo de los partidos en desmedro de los movimientos sociales y, en el seno de éstos, de los aparatos partidarios.

(Zibechi;1997:78)


De ahí el posterior divorcio entre roqueros y militantes. A nivel de secundaria, la FES (Federación de Estudiantes de Secundaria), controlada por la UJC (ala juvenil del Partido Comunista), tuvo la hegemonía, disputada por el FI 20, más vinculado al MLN-T y a la movida roquera. La FES redujo la plataforma de reivindicaciones estudiantiles al reclamo de boletos subsidiados, y no apoyó la lucha contra las razzias. Aún coincidiendo con el objetivo político de derogar la Ley de Caducidad (ley de impunidad para los militares y policías que durante la dictadura cometieron delitos de lesa humanidad), la FES no apoyó el "Rock Verde", recital que de todas formas se llevó a cabo organizado por jóvenes de la movida y algunos centros de estudiantes liceales que no acataron la decisión de la FES. La crisis del Partido Comunista y de la UJC, y el decreciente apoyo estudiantil llevaron a que en 1989 la FES se autodisolviera.


En los años ’90 se hace manifiesto que el sistema de enseñanza secundaria no conduce a ninguna parte. Concebido como camino hacia la Universidad, ya no podía responder a la situación de los ’90: desmantelamiento industrial, crecimiento con desempleo, marginalización, etc. El neo-liberalismo reinante también guió a la reforma educativa elaborada a puertas cerradas por la autoridad educativa, el CODICEN, e implementada con una estrategia tan inteligente como antidemocrática, que consistió en controlar el flujo de información de tal forma que los contenidos de la reforma se fueron haciendo visibles cuando ésta ya empezaba a aplicarse. Quedan sentadas las bases para el descontento y la movilización estudiantil.


Hacia 1992 se crea la Coordinadora de Estudiantes de Secundaria (hacia 1994 se suman los estudiantes de UTU, y pasa a llamarse CIESU), cuyo funcionamiento horizontal y participativo logró captar el estilo de participación viable en los ’90. En contra de las estructuras piramidales y arborescentes, cuya cúspide concentra el poder y la información, la Coordinadora se organizó sobre el poder de las bases (las asambleas liceales como órgano máximo) y los principio de representación con mandato y revocabilidad permanente de los delegados a las negociaciones. Con las ocupaciones de agosto de 1996 _[16]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.oyx7q0px4aj>pudo apreciarse el entrecruzamiento de las redes Underground y estudiantiles: fuerte presencia under en las ocupaciones (que por cierto adoptaron el símbolo de los "okupas" europeos) y cantos militantes en los recitales de rock.


Las diferentes redes juveniles de estudiantes y del Underground hicieron rizoma, burlaron los intentos arborescentes y jerarquizantes y formaron poderosos bulbos en los centros ocupados. Así como el masivo campamento contra la represión (Colonia 1996) duró unos pocos días y las ocupaciones liceales menos de un mes, todas las mesetas de un rizoma aparecen y desaparecen. Pero las redes, los tallos subterráneos, que se forman sobre la base de un tipo de contacto primario, afectivamente comprometido, no se borran tan rápido, y aguardan latentes hasta que el deseo lleve a una nueva meseta.


El tipo de relacionamiento comunitarista, horizontal y cooperativo que se dio entre los estudiantes que ocuparon liceos y "utus" tal vez podamos verlo como una materialización efímera pero contundente –que marcará a una generación de adolescentes- de una de las narrativas de futuro contemporáneas que Christian Ferrer llamó "la improbable insurrección eco-femi-punk-rock-anarcosa, /la creación de/ una sociedad falansteril, que variaría desde el ‘sesentismo’ clásico y una filosofía verde hasta la rabiosa energía del punk" (Ferrer;1990:68-69). Relato alternativo al promovido por el statu quo ("yuppies hipertecnologizados") y al promovido por el temor generado por el statu quo (una nueva Edad Media pos-catástrofe nuclear).


*Instancias de delimitación y especificación*


Dentro de la cultura Underground hay principalmente dos instancias productoras de discurso: la redacción de los fanzines y los grupos de rock. En el caso de los ’80, la distancia temporal hizo de los fanzines el centro de nuestra mirada. En el caso de los ’90, constatamos la no existencia de artículos referidos a las drogas en dichas publicaciones (al menos en las que pudimos registrar en los puestos de venta). Al tratarse de discursos producidos actualmente, pudimos acceder a ellos a través de los grupos de rock. Los grupos entrevistados fueron contactados en "La Cosa", un local dedicado a la promoción de grupos nuevos que aún no hubieran grabado para ningún sello discográfico. Hardcore, grindcore, punk rock, funk y hip hop fueron los estilos musicales cubiertos. El local donde tocaron algunas de las bandas entrevistadas cerró. Y es que el mercado para los grupos de rock locales es muy reducido, y la posibilidad de vivir de la música es estrictamente nula. La gama de estilos mencionados muestra una de las características para la cultura under de los ’90: la profusión de modas estéticas y de estilos musicales. Estos grupos de rock, formados y financiados por los propios integrantes, constituyen las instancias de delimitación de los discursos que analizaremos a continuación.


Las rejillas de especificación son "sistemas" a partir de los cuales se organizan, dispersan, derivan unos de otros los objetos de un discurso. En el caso de los discursos que a continuación expondremos y analizaremos, encontramos ciertos conceptos que actúan como ejes en torno a los cuales se organizan los objetos del discurso:


- Lo "natural-innato" (discurso de la pureza del cuerpo): el no consumo de drogas es promovido desde un programa de purificación del cuerpo, que implica su descontaminación; apartar del cuerpo lo que no le es propio o necesario, lo que no tenía al nacer, en su estado natural.


- Los parámetros "dentro/fuera" (discurso del escape): el consumo de drogas se asocia a lo irracional y a un estado de conciencia alterno a través del cual se escapa (el consumidor) de la realidad; para estar completamente dentro de ella es necesario tener "la mente clara", lucidez y racionalidad.


- El "poder" (discurso del control social): las drogas, la represión, los medios de comunicación, y todos los demás objetos del discurso son organizados según colaboren, enfrenten o logren escabullirse del poder (que busca controlar a todos los individuos).


- El "placer" y la "convivencia" (discurso de la actitud legal): son conceptos que articulan la construcción y valoración de los objetos dentro de un programa que busca la libertad de los cuerpos y los placeres y la convivencia pacífica; las drogas (no todas) y la "actitud legal", por ejemplo, serán objetos aceptables y valorados, mientras el Prohibicionismo y el sistema carcelario no.


*El discurso de la pureza del cuerpo*


Llamo "discurso de la pureza del cuerpo" al discurso sobre la droga sostenido por el grupo de rap "Fun You Stupid".


En el nivel de las estructuras narrativas del texto de la entrevista, podemos identificar un Programa Narrativo como el que sigue: tenemos en primer lugar un Sujeto principal que es "nosotros"; este sujeto, en el contexto de una sociedad consumista "que no ofrece perspectivas de vida", se haya en disjunción con el Objeto: una vida más natural, que implica la pureza del cuerpo (humano) y una relación de respeto y preservación de las otras formas de vida. El proceso propuesto por esta narración para reunir Sujeto y Objeto está dado en primer lugar por el cambio interior: "hay que cambiar de adentro hacia fuera". El principal Oponente es justamente el contexto en que se desenvuelve este proceso: la sociedad de consumo. Podemos resumir este Programa Narrativo mediante el siguiente esquema:


Sujeto: nosotros cambio interior --------------------------------------------> Objeto: una vida más natural

Oponente: sociedad de consumo


La consigna "no drogas" no aparece aislada sino como parte de la propuesta de un estila de vida alternativo, que implica también el no consumo de carne, tabaco y alcohol, la lucha contra el encierro de animales, la propuesta de una dieta vegetariana.


En este discurso no se identifican consumidor y adicto, pero se los concibe inmersos en un mismo contexto que induce a ese tipo de conducta:


Puede ser un problema de educación. Puede ser por problemas de niño con tu familia. La sociedad de consumo va a una velocidad tan vertiginosa que uno sin tener perspectivas de vida, por qué hacer, por qué luchar por el futuro, por qué estar motivado, digamos, te vuelca a llegar a consumir, a consumir grosso.

(Marcelo, vocalista de Fun You Stupid)


Que el contexto social "te vuelca a llegar a consumir" no significa que el consumidor sea irresponsable de sus actos:


Quizá te la dan, porque hay toda una historia de tu familia, tu sociedad, que te dan pautas para que vos agarres la droga. Hay gente que dice "-A mí me la dio la sociedad.", pero me parece que no es tan así. De última sos vos el que decidís si lo hacés o no. Nadie te va a obligar a hacer lo que vos no quieras.

(ídem)


En cuanto a la discriminación, se señala que ésta se ejerce sobre los consumidores más pobres:


La sociedad es muy cínica en este sentido. Si ves un tipo de traje y corbata sabés que por ahí consume (…) sabés que vive a coca, pero ese es un señor. Y uno de esos pibes que está fumando una marihuana, tomándose un litro de alcohol ahí tirado en la calle y vienen y le dan la cana, le pegan con un palo y lo tiran adentro de una camioneta.


A los otros tipos no los toca nadie.

(ídem)


Pero además de la discriminación hacia los consumidores de droga, en el discurso de la pureza del cuerpo se señala la contradiscriminación: de los consumidores hacia los no consumidores de drogas. En los espacios juveniles Underground, donde el consumo de drogas es una pauta normal, quienes pregonan el no consumo son tachados de "caretas".


Llama la atención la perspectiva que se tiene, desde este discurso, respecto a la proporción de consumidores en la población mundial, afirmándose que "si sumás a los adictos y a los que consumen" se llega a un 80%. Los no consumidores se autoperciben como una minoría.


Conjuntamente con esta visión de la proporción de consumidores, la posibilidad de la legalización del consumo de drogas se asocia al descontrol y la muerte:


(…) si la legalizaran, el primer día sería el boom. Empezá a sacar las coronarias a la calle y empezá a levantar con pala porque va a haber drama, mucha gente hecha miarda, muchas muertes, como todo boom, como todo destape. Porque ya de por sí el ser humano va a tender a hacer eso. En vez de libertad, una onda libertinaje en tu mente.

(ídem)


Drogas – desmotivación, drogas – muerte, drogas – libertinaje, drogas – descontrol. Con esta imagen tan negativa de la relación de los hombres con las drogas, el discurso de la pureza del cuerpo propone un cambio social voluntario, no impuesto. Un cambio en el que "cada uno debe buscar su camino". Hay que orientarse hacia una vida más natural, en la cual el no consumo de drogas es una de sus pautas. El estado natural del ser humano, el estado incontaminado, es el que éste tiene al nacer:


Yo me remito a cómo nacemos, como cualquier animal, porque somos un animal más. Nosotros nacemos sin ninguna "sustancia". Tu madre te engendra y vos no precisás nada. Las "sustancias", las drogas –como quieras llamarlas-, vos las tomás de más grande.

(ídem)


Se trata de re – encontrar esa pureza originaria del cuerpo _[17]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.88o90f9euoyk>.


*El discurso del control social*


En el "discurso del control social" las drogas se asocian a un dispositivo de control cuya finalidad es la reproducción del statu quo. En el texto de la entrevista al grupo punk-rock "La Sangre de Veronika" encontramos un Programa Narrativo que consta de un Sujeto denominado "los dueños del poder" o "los peces gordos", y un Objeto que es "la juventud". Los "dueños del poder" utilizan un doble mecanismo para controlar a la juventud: por un lado promueven en ésta el consumo de drogas y por otro reprimen ese consumo a través de la violencia estatal. Al mismo tiempo "la juventud" es un objeto modal que habilita al Sujeto a alcanzar un objeto posterior: "que siga todo como está", conservar el statu quo. Los Ayudantes en este proceso de control social son: la policía y los mass media (cuyas campañas anti – droga, paradójicamente despertarían el interés por el consumo). El Destinatario de esta acción son los propios "peces gordos". Los Oponentes actúan en realidad como outsiders (situándose fuera del "circo montado" por los poderosos), y entre ellos están los entrevistados ("nosotros"), quienes no muerden el anzuelo de la tentación de lo prohibido. promoción de drogas y


i. Sujeto: "los dueños del poder" -----------------------------------------------> Objeto: "la juventud"

represión policial


ii. Sujeto: "los dueños del poder" ----------------------------------> Objeto: conservación del

statu quo

control de la juventud

Ayudantes: la policía y los mass media

Oponentes: "nosotros" y todos los outsiders

Destinatario: "los dueños del poder"

Drogas y represión: un mecanismo doble para controlar a los posibles agentes del cambio: los jóvenes.


Es como un arma de doble filo. Por un lado se llenan de oro, porque todos sabemos que los dueños del poder son hartos traficantes, y por otro lado te reprimen.

(Andrés, vocalista de La Sangre de Veronika)


Adormecen a la juventud. Primero con la droga, y segundo dando pie a la represión, y tercero lo que logran es esto: que siga todo como está. Mirá para afuera, mirá lo que es esto, es una foto.

(Hugo, baterista de La Sangre de Veronika)


Es muy interesante el concepto de "droga" manejado por los portadores de este discurso. Se trata de un concepto que va más allá de las sustancias psicoactivas que denominamos "drogas". Son también drogas otros elementos que tienen el mismo efecto de "adormecimiento" sobre los individuos y que permiten a los "dueños del poder" mantener su situación dominante:


La Coca – Cola es una droga. El consumismo es una droga. La televisión es otra droga. Son cosas que nublan tu mente y te dicen: "-Yo tengo el poder."

(Andrés)


Hay múltiples causas para el consumo de drogas: el desestímulo de la sociedad consumista, el hambre (en el caso de los niños de la calle que consumen pegamentos), la tentación de las campañas de TV. Respecto a este último punto, se denuncia la doble intención del Estado: las campañas anti – droga, pobres en información, poco inteligentes y rodeadas de símbolos conservadores, no hacen sino fomentar el consumo de drogas tentando a la rebeldía juvenil:


Entonces, a lo que apunta la televisión, más que nada, qué se yo, a un guacho de quince años que la ve y dice: "No a la droga", "Decile no a la droga", agarra y dice "¿Y esto qué es?, y además el anuncio lo hace alguno con terrible cara de reaccionario, bueno, el guacho por rebeldía va a querer probar para ver cómo es.

(Hugo)


Los portadores de este discurso dicen escapar al mecanismo de control. No caen en la trampa de la tentación a la rebeldía juvenil:


(…) hay una mentalidad en la juventud que es natural: cuando te prohíben algo, buscar lo prohibido. Hay un amor a la rebeldía en los jóvenes. Lo prohibido es tentador para los jóvenes. Nosotros ya no somos jóvenes.

(Andrés)


No hay diferencias cualitativas entre drogas legales e ilegales, ni entre el consumo y la adicción. En este último caso la diferencia es sólo de grado: el consumidor es adicto en mayor o menor grado.


En este discurso no se argumenta a favor ni en contra de las drogas, aunque se presenta al consumo como algo más justificable en el caso de la creación artística o intelectual. Se considera al fenómeno del consumo como un problema complejo frente al cual no se puede tener una posición definitiva, favorable o contraria. Por ello se condena la discriminación hacia los consumidores de droga, particularmente en el caso de los jóvenes que han enarbolado la bandera de la lucha contra las drogas:


(…) algunos straight edge son más duros con un drogadicto que un drogadicto con uno que no. Porque el drogadicto antes de serlo conoció la vida de los que no se drogan. Pero el que nunca se drogó no sabe nada, y está diciendo algo porque escuchó una propaganda contra la droga que decía: "No, no, no" y sólo "No". Esa gente cayó en el consumismo.

(Fabián, guitarrista de La Sangre de Veronika)


La legalización aparece como la estrategia más adecuada en la desarticulación del doble dispositivo de control social más arriba mencionado; por un lado arruina el negocio de los "peces gordos" y por otro ayuda a cuidar la salud de la gente, asociándose las "complicaciones" con las drogas con la falta de información objetiva y con la adulteración de drogas:


Que se legalice por dos motivos: primero para combatir el tráfico y hacer caer unos cuantos peces gordos vinculados con el poder (…) y segundo por una cuestión también de salud, en cuanto a los hospitales viernes y sábados de noche, es impresionante la cantidad de botijas que llegan intoxicados hasta las pelotas, más que nada por consumir drogas cortadas, de mala calidad. Entonces ahí llegan hechos pedazos. Entonces, si está prohibido es peor.

(Hugo)


El discurso del control social es anti – vanguardista. Se auto – sitúa como una perspectiva más y no como un discurso verdadero que contenga la receta para una alternativa al estado actual de la sociedad. Reflexiones en la búsqueda de mayores espacios para la libertad individual y colectiva.


*El discurso del escape*


Mientras en el "discurso del control social" el consumo de drogas es pensado como un elemento en una relación de dominación, en el "discurso del escape" es situado como una opción personal frente a un medio adverso. Una actitud de retracción.


En el Programa Narrativo de los textos de las entrevistas, el Objeto tras el cual se mueven los Sujetos de la acción, los consumidores de droga, es el "escape" hacia un estado mental alternativo.


Sujeto: los consumidores de drogas --------------------------------------------> Objeto: un estado mental

alternativo, de felicidad consumo de drogas


Los portadores de este discurso valoran el consumo de drogas como una forma legítima de buscar la felicidad:


Yo en lo personal no soy consumidor. Pero creo que cada persona tiene derecho a pensar de una forma que lo lleve a hacer lo que lo haga sentir feliz. Si el tipo se siente feliz consumiendo drogas, mientras no moleste a otra persona, está en todo su derecho.

(Pepe, vocalista y guitarrista de Requiem)


Se trata de alcanzar "otro estado", escapar de la realidad, de los problemas familiares, de la depresión. O a veces, buscar el escape por el escape en sí:

(…) yo no me creo esa de "- Está todo mal y por eso vamos a consumir drogas". No me creo esa porque conozco gente que está mucho mejor que yo y consume (…) Es un escape. Es otra forma de estar. Es otro estado.

(Anónimo)


El discurso del escape es producido desde la perspectiva de los no – consumidores. Incluso cuando se acepta haber consumido drogas ilegales, se reivindica la necesidad de tener la mente "clara":


Hay muchas cosas lindas como para estar fuera de todo.

Habría que estar dentro de todo. (…) Hay momentos en que hay que tener la cabeza clara. La cabeza clara, bien racional. Yo puedo estar re – loco /por haber fumado marihuana/ y decirte que estoy bien racional, pero mentira, qué voy a estar.

(Marcelo, Juan Sin Nombre)


La legalización del consumo de drogas es vista como una posibilidad negativa para la sociedad, en la medida que permitiría la afluencia de mayor cantidad de "drogas pesadas", porque se haría más fácil el acceso a las drogas para los menores, y porque enriquecería a los vendedores de drogas.


Ahora, si se despenaliza totalmente y se empieza a comerciar legalmente con drogas va a haber un cambio en el mercado en el sentido que van a ser mucho más accesibles las drogas pesadas. (…) los guachos que recién entran al liceo y les falta para formar su personalidad, y como se dejan influir mucho por el grupo, que los puede llevar a este tipo de cosas, y si uno todavía incentiva el comercio, a meterles droga, me parece que puede ser en perjuicio de la sociedad.

(Pepe, vocalista y guitarrista de Requiem)


*El discurso de la actitud legal*


En el Programa Narrativo de los textos de las entrevistas a las bandas Nativo y Conciencia Antimoral, encontramos los siguientes actantes: un Sujeto múltiple, "nosotros"; un Objeto que consiste en una nueva forma de convivencia, basada en la libertad individual, el respeto mutuo, la tolerancia y el menor grado de violencia. Sujeto y Objeto, en estado de disjunción, deben unirse a través de un proceso que podemos llamar "actitud legal" (en el uso coloquial del portugués, "legal" significa "bien"; algunos jóvenes montevideanos y de la frontera con Brasil suelen saludar diciendo "-¿Todo legal?"), que puede resumirse en la idea del respeto mutuo entre las diferentes formas de vida, la construcción de una sociedad plural. Se trata de un programa de liberación que involucra todas las áreas de la vida, y en el cual la legalización del consumo de drogas es uno de sus elementos. Los Oponentes a este proceso son los medios de comunicación masiva (cuyas campañas anti – droga solo muestran los aspectos negativos del consumo de drogas), los "fachos", el sistema carcelario y la política prohibicionista.


Sujeto: "nosotros" ------------------------------------------------> Objeto: una sociedad plural actitud legal

Oponentes: los mass media, los "fachos", el sistema carcelario, la política prohibicionista


La política prohibicionista respecto al consumo de drogas es situada, en este discurso, como responsable de la violencia: el prohibicionismo fuerza el surgimiento de un mercado negro, controlado por organizaciones violentas, y con respuestas violentas del Estado:


En principio los daños /del prohibicionismo/ son individuales, y después terminan siendo sociales, porque afecta a toda una sociedad. Agita violencia. El mercado ilegal agita violencia.

(Zelmar, vocalista de Nativo)


Violencia que también se ejerce contra quienes son encarcelados por problemas vinculados a las drogas:


El preso que entra, ya sea por homicidio o por fumar un "cuete"… lo único que acepta el sistema es violencia… sale más violento. No conozco un solo caso de un preso que haya salido en paz. O si sale en paz es por un tiempo y después explota toda esa violencia que tiene acarreado que entres a la prisión y que te traten mal… Lo que de última es abuso de poder. Abusan de la gente en una totalmente anónima. Después de eso no podés volver a compenetrarte con la sociedad. Nunca vas a ser el mismo.

(Zelmar)


Las campañas anti – droga se asocian al control social; al igual que la información general que se transmite por los medios masivos de comunicación, son parcializadas según una visión del mundo que demoniza las drogas:


Las campañas te dan solo una postura. Cuando vos prendés la tele y decís "-Hay un informativo.", no, es mentira, es un des – informativo, te deforma todo, y te cuenta las cosas por la mitad. Te lo cuentan como ellos quieren y como a ellos les sirve. Y con la droga pasa lo mismo. Te dicen "-La droga es mala."

Y no cuentan que tiene mil vueltas la historia.

(Vocalista de Conciencia Antimoral)


La des – información y el mercado negro crean las condiciones para la violencia, la discriminación y la adulteración de las drogas, con las consecuencias negativas que ello tiene para la salud individual.


El hecho de que el discurso de la actitud legal sea un discurso hecho por jóvenes con experiencia propia en cuanto al consumo de drogas, establece una diferencia radical respecto a los demás discursos analizados. Esa diferencia es la asociación drogas – placer. "Gozar" es la finalidad del consumo de drogas, sentirse bien, "que te pegue para arriba", que traiga la felicidad al cuerpo. El placer es la dimensión central en la experiencia con las drogas, y en la medida que es también el aspecto negado en los discursos Overground sobre las drogas y que estos discursos Underground no tienen alcance masivo, la posibilidad de hablar del placer de las drogas se reduce prácticamente a quienes lo han experimentado y el círculo de sus allegados.


En el discurso de la actitud legal, las drogas se asocian al "estímulo": estímulo para el cuerpo, para la vida sexual, para aliviar la tristeza, y estímulo también para la vida comunitaria:


Me gusta, me agrada, me cae bien, me hace bien, no me altera. No me altera mis pensamientos, al contrario, me estimula en un montón de cosas.


(…) /la marihuana y los ácidos lisérgicos/ son drogas más de unión, por eso te dije la "tripa" y el "faso", son drogas más sociales, la gente se involucra. Un faso sugiere algo más colectivo, así te lo fumes solo, te pega y vos hablás con todo el mundo y te reís.

(Zelmar)


El consumidor tiene el poder de modificar sus propios estados anímicos y conjurar, drogas mediante, el dolor y la tristeza:


Uno cuando está de bajón, se fuma un "faso", se ríe un poco y se duerme… Si estás de bajón tomás una tripa para zafar del bajón y quedarte re – contento. Siempre buscas lo mejor.

(Zelmar)


Pero el discurso de la actitud legal no comete las mismas distorsiones del discurso Overground sólo que con signo contrario; es decir, no sólo se señalan los aspectos ventajosos del consumo de drogas, sino que también se mencionan sus peligros. La marihuana y los ácidos lisérgicos son tenidos como las drogas menos riesgosas para el organismo. La cocaína es señalada como una droga bastante adictiva, y por lo tanto de difícil manejo. Las drogas más peligrosas son –según este discurso- aquellas que se producen con el residuo de la elaboración de otras: por ejemplo el crack y la pasta base; y todas las drogas inyectables, no solo por ser las más adictivas sino por el daño directo que resulta de inyectarse frecuentemente. El mayor temor es el consumo de esas drogas peligrosas en el caso de niños y adolescentes, pues por su inmadurez no son capaces de tener una visión proporcionada de los riesgos que ese consumo implica.


La posibilidad de asumir una relación positiva con las drogas, es decir, maximizar el placer y minimizar los riesgos, está dada en una adecuada socialización, en ser bien guiado al ingresar "al mundo de las drogas". Consumir con "gente común", con el grupo de amigos y de una forma moderada (expresado en palabras del guitarrista de Conciencia Antimoral: "-Lo poco es bueno.") parece ser la mejor opción:


Por eso te digo, que el proceso de cuando empezás a curtir tiene que ser vital, tenés que aprender, y eso depende mucho de la gente con que empezás a curtir. Si vos empezás a curtir con un "boca", que se está tomando un par de gramos /de cocaína/ por día, anda con un caño arriba, está en un ambiente salado, vos vas a ser un violento en un par de meses si te apadrina ese cara, si te apadrina esa banda. En cambio, si encarás con gente común, gente común a vos… Todo lo determina el ambiente en que "curtas".

(Zelmar)


Para solucionar los problemas relacionados con la política prohibicionista (violencia, adulteración de drogas, etc.) y a partir de una concepción radical de la libertad individual, la estrategia que aparece en este discurso es la de la legalización.


A mí me parece que hay que legalizarla porque cada uno es responsable de lo que hace. De última vos sabés qué es lo que te hace bien y qué te hace mal.

(La bajista de Conciencia Antimoral)


Se tienen precauciones en cuanto a las drogas "pesadas" y el difícil manejo de las mismas, aceptándose la posibilidad de no legalizarlas o legalizarlas de un modo controlado. Se deja abierta esta cuestión. Pero en cuanto a la marihuana y los ácidos lisérgicos la posición es firme a favor de la liberalización total de su tráfico y consumo.


Como mencionamos al describir el Programa Narrativo de los textos de las entrevistas, la legalización del consumo de drogas es parte de un proceso hacia una forma de convivencia más respetuosa de las diferencias de estilos de vida.


La Conciencia Antimoral dice: "-¡Qué cada uno viva como quiera!"

(Vocalista de Conciencia Antimoral)


La "actitud legal" es, precisamente, el respeto por el camino que cada cual elige en su vida; respeto, en este caso, de los no consumidores de drogas a los consumidores y viceversa:


(…) La actitud legal es un ideal de vida: que haya respeto mutuo entre las diferentes formas de hacer y pensar.

(Zelmar)


*Consideraciones finales*


*a. El discurso de la droga en el Underground*


El principal objetivo de esta investigación fue responder la siguiente pregunta: ¿Cuáles fueron los discursos respecto a las drogas que emergieron en el Underground montevideano en la década de los ’80 y en la década de los ’90?


A lo largo de este texto, describimos y analizamos las diversas formaciones discursivas sobre las drogas que encontramos en los períodos mencionados: el discurso de la droga en la movida de los ’80, y los discursos "de la pureza del cuerpo", "del control social", "del escape" y "de la actitud legal" en los ’90.


Estos discursos subterráneos se construyen en referencia a los que podemos denominar "discursos oficiales" de la droga, discursos de la medicina y del Estado, principalmente. Interpelan así distintos aspectos de la cultura del statu quo, re – planteando las relaciones entre individuo y Estado, entre auto – regulación y hetero – regulación, en la búsqueda de mayores grados de libertad individual y colectiva. Pero junto a esta mirada que podemos denominar "política", a través del análisis de los discursos Underground descubrimos también una mirada hacia el "sí mismo", elementos para la (auto)construcción de sensibilidades alternativas. El consumo de drogas, por ejemplo, aparece en varios de estos discursos como una "tecnología del yo", como herramienta o auxiliar que los sujetos utilizan sobre sí mismos en la formación de una sensibilidad más orientada hacia el juego y el placer, en tiempo presente.


Un caso opuesto es el del "discurso de la pureza del cuerpo", que, como ya indicáramos, si bien es enunciado por jóvenes under, no puede –por su contenido- ser considerado un discurso Underground, sino un discurso Overground adoptado por jóvenes de los circuitos under.


*b. Las modificaciones en la estructura del Underground*


Estudiar la estructura de las relaciones sociales que se tejen en el Underground ha requerido la utilización de elementos teóricos poco convencionales para la sociología. El modelo deleuziano del rizoma cumple satisfactoriamente la función de herramienta para el trazado del mapa de la estructura de relaciones en un espacio tan movedizo como el Underground.


En lo ’80, las redes subterráneas dieron lugar a una "movida": una serie de eventos muy relacionados entre sí, y vividos por sus participantes como parte de un fenómeno más general. En los ’90, en cambio, tenemos eventos mucho más distanciados (simbólicamente) entre sí, junto a la irrupción de una mayor diversidad estética y musical. Pero la ausencia de una movida en los ’90 no implicó un menor grado de actividad en la cultura Underground: en este sentido ha sido significativo el entrecruzamiento entre las redes subterráneas y las redes de la militancia estudiantil, cuyo evento más notorio fueron las ocupaciones liceales de agosto de 1996. Este rizoma entre roqueros y estudiantes operó merced a una transformación central en la organización de la militancia estudiantil: el pasaje de un modelo piramidal – arborescente fuertemente jerarquizado (el de los ’80) a un nuevo modelo fundado en el poder de las "bases" (asambleas liceales) y articulado por una instancia coordinadora no autoritaria (el modelo de la CIESU _[18]_ <http://sociografias.webnode.es/#id.rw8bisn774bd>en los ’90), modelo este último que permitió el relacionamiento con una cultura Underground siempre reacia a las estructuras autoritarias. Tenemos aquí una dirección para profundizar en futuros trabajo: las formas viables de participación juvenil en la actualidad, sus efectos políticos y sus efectos sobre la sensibilidad de los jóvenes.


*c. Las nuevas relaciones con el Overground*


La explosión mediática de la "sociedad de la comunicación generalizada" no dio lugar a una mayor transparencia de los fenómenos sociales ni a la imposición de una única ideología, sino por el contrario, a una mayor opacidad de la sociedad y al mismo tiempo permitió que las minorías tomaran la palabra frente al gran público (Vattimo;1994:79).


Así, por ejemplo, el acceso a la difusión internacional de grupos de rock originarios de los espacios Underground, y con propuestas anti – establishment (el caso de grupos de rock latino como Todos Tus Muertos, Molotov o Los Fabulosos Cadillacs) era algo difícil de imaginar en los ’80, e indica un cambio en las relaciones entre cultura Underground y cultura Overground o cultura oficial.


El paso de la modernidad a la posmodernidad ha implicado un cambio central en los procesos de control social sobre la producción cultural. El fracaso del izquierdismo revolucionario en occidente, y la implosión del "socialismo real" marcan un proceso de deterioro en la adhesión a los relatos revolucionarios modernos. La caída de los metarrelatos modernos como dispositivos productores de verdad y legitimadores del lazo social, lleva a que la cohesión pase a ser garantizada por juegos de lenguaje locales, permitiendo cierto "relajamiento" de la moral y de las fidelidades patrióticas (Lyotard;1989:37). Se abre entonces un espacio para la expresión de las minorías. Nueva situación que se expresa con la siguiente frase: "No importa qué piense la persona, mientras sea eficiente en su trabajo y compre a crédito." Quizá sea más prudente pensar que los mecanismos de homogeneización moral e ideológica siguen siendo importantes, pero han cedido la primacía a los mass media y en particular a la televisión como ventana por la cual los ciudadanos miran el mundo. Más que en el control de las ideas que tienen los ciudadanos, el control se centra en la producción de imágenes en la retina (Ferrer;1994:s/p).


Contrapesando este "optimismo" respecto a la heterogeneidad cultural, Yudice (s/f:s/p) ha señalado que la atención de la industria cultural estadounidense _[19]_ hacia lo no – occidental, responde a que la nueva hegemonía interna en EEUU se edifica en base a la potenciación de su multiculturalidad; a su vez, mostrarse al mundo como democracia que incluye culturas de todo el globo sirve a los fines de legitimar a EEUU como única superpotencia mundial (hegemonía externa). Los patrones de valoración artística y económica de los productos culturales tercermundistas se elaboran y globalizan desde los centros culturales del primer mundo (Nueva Cork, por ejemplo), con el consiguiente efecto homogeneizador sobre los mismos. La diversidad cultural aceptada y difundida a partir de esos criterios, no coincidiría con la diversidad realmente existente en la sociedad.


Digamos que los contenidos Underground se filtran con relativa facilidad hacia los espacios Overground porque ya no logran escandalizar a nadie. Esta dificultad para causar conmoción a partir de propuestas contraculturales, se debe también a la saturación de información en general a la que son expuestas las personas en los ’90. Saturación que provoca que muchas veces la información pase inadvertida o sea inmediatamente olvidada. Así, por ejemplo, en una discoteca puede bailarse una canción de los Cadillacs, con propuestas izquierdistas revolucionarias, y que pase totalmente desapercibida, o mejor dicho, sin que tenga un efecto movilizador.


Pero en la lucha por la hegemonía cultural, por la imposición de diferentes formas de ver el mundo, de diferentes construcciones de la realidad, al movimiento de un jugador se opone uno en sentido contrario por parte de su enemigo. La utilización de los productos culturales subterráneos y contestatarios como mercancías en el "show" musical (de la MTV, por ejemplo) e informativo, y el efecto de saturación arriba mencionado, disminuyen su capacidad de choque o de convencimiento. Pero no la eliminan completamente. La propia competencia por la información y por no perder sus consumidores hizo que millones de jóvenes de América Latina, a través de la "MTV Latina", se enteraran de que los indígenas de Chiapas se habían levantado en armas para defender su derecho a existir como cultura y como pueblo, o que otras tribus indígenas eran exterminadas por mercenarios en el Amazonas, o que en Uruguay –en un episodio mucho menos violento- los estudiantes de los liceos habían ocupado sus centros estudiantiles reclamando una mayor democratización del sistema educativo y enfrentándose por ello a las autoridades centrales del Estado.


En resumen, si bien las propuestas anti – establishment no logran, en los ’90, una movilización (en el sentido de un programa revolucionario) contra el "sistema", al filtrarse con relativa facilidad hacia los mass media, hacen que un sector importante de la juventud (culturalmente más inquieto y receptivo al pensamiento crítico) sea marcado en sus ideas y en su sensibilidad por tales propuestas. Nuevas dificultades y también nuevas posibilidades para las fuerzas que tienden hacia el cambio social. Tenemos aquí también otra dirección para futuras investigaciones: los procesos actuales de difusión y recepción de los discursos Underground y contestatarios en la nueva realidad de los mass media.


*d. El Underground: una cultura creativa*


El análisis de los discursos Underground que hemos hecho en este trabajo parece aportar una prueba más a la vieja afirmación de los defensores del pluralismo cultural: los espacios de diferenciación cultural dan lugar a la creatividad. En una cultura uruguaya homogeneizante y conservadora, las redes juveniles subterráneas, en diferentes momentos, han sido capaces de construir formas alternativas de ver el mundo y de verse a sí mismos. Discursos y sensibilidades alternativas.


En este juego de descarte, conservación, adaptación y resignificación de pautas culturales previas, y de creación de pautas nuevas, las redes juveniles Underground manifiestan un estilo de convivencia basado en el respeto mutuo y la tolerancia, en la valoración positiva de la diferencia cultural, y en la revalorización de la vida cotidiana, el juego y el placer, el rechazo del autoritarismo en todas sus formas, incluido el autoritarismo inherente a la convicción consolidada de los discursos de la Verdad, que no dejan lugar a dudas… ni a diferencias. "No sentirse dueños de la verdad" es escapar a la prisión de las convicciones consolidadas _[20]_, y pensar a la realidad como el resultado de una práctica humana: realidad multiplicidad, realidad factible de re – invención colectiva que construya la felicidad para el presente.


No sabes cuántas cosas hay

detrás de todo.

No te han dejado ver

que la realidad

es un invento,

es solo un invento más…

(Los Traidores, "En cualquier parte del mundo")


*Notas*

[1] Los mass media generalizan las "estrategias discursivas" del discurso del poder, es decir aquellas opciones discursivas determinadas, entre otras cosas, de acuerdo con la función política de las instituciones en las cuales los discursos son producidos.

[2] El autor citado utiliza "conceptos históricos", categorías teóricas que intentan captar el desenvolvimiento de la cultura occidental contemporánea a través del tiempo. Pero esto no obliga a concebir a las dos variantes de la cultura moderna –que manejamos en esta hipótesis- como grandes líneas de continuidad en las cuales los acontecimientos discursivos y culturales solo tendrían el valor de "expresión" de un proceso subyacente. Por el contrario, las categorías mencionadas funcionan, en este trabajo, como herramientas que pueden permitir en alguna medida agrupar en un corte diacrónico a todos los discursos y hechos culturales modernos, sin borrar su carácter de acontecimientos.

[3] La situación en los ’90 hará más problemático el establecimiento de coordenadas espaciales tales como debajo/en u otras como adentro/afuera, abriéndose la posibilidad de que una manifestación cultural pueda agredir explícitamente a la cultura oficial y sin embargo aparecer en la TV o en la disco… y pasar inadvertida.

[4] Decimos "movida" y no "movimiento" ya que se trató de un fenómeno de resistencia desplegado en la arena del campo cultural que evitó la consolidación de un programa político movilizador. El Underground montevideano de los ’80 no elabora una nueva utopía societal ni un programa de gobierno, sino más bien una mirada crítica y escéptica, reacia a la "toma del poder".

[5] En los primeros años de la pos – dictadura hay un pico de participación política y cultural (en el Underground, movimientos sociales, sindicatos, partidos) motivada por la apertura que se da luego de una década de represión generalizada. Y des – motivada luego por la consolidación de una cultura política que privilegió la representación en detrimento de la participación. También hay que señalar en el espacio Under, el cambio generacional (los roqueros de la movida se hacen adultos) y la llegada de una nueva generación de jóvenes contestatarios que no vivieron directamente el "trauma" dictatorial.

[6] Una "movida" es un fenómeno cultural en el cual los distintos "eventos" o "acontecimientos" forman parte de una corriente común, pertenencia que puede percibirse desde una perspectiva externa al fenómeno (pueden describirse patrones comunes que indican que un "evento" particular forma parte de la "movida") y también en la perspectiva de los actores sociales (los jóvenes de una "movida" perciben que "forman parte de una historia"); pero las redes subterráneas pueden tener un menor grado de interconexión, dando lugar a "eventos" mucho menos relacionables entre sí, como en el caso de los ’90.

[7] Mientras un "discurso" se define como la serie de enunciados formados en un mismo sistema de reglas, el "no discurso" o "contramemoria" es el espacio en blanco en la hoja, el silencio que –en los espacios contraculturales- implica un acto de resistencia frente al saber – poder hegemónico de la cultura oficial.

[8] ¿Por qué no compartirlo con el lector?

[9] La técnica de la conversación informal tenía la ventaja de disminuir notablemente la tensión generada por el temor al espionaje arriba mencionado, y daba la posibilidad de detectar nuevos discursos sobre la droga. En caso de detectar un nuevo discurso –cosa que no ocurrió- se iniciarían luego los contactos personales en las redes Underground para poder acceder a nuevas entrevistas (el ritual de la presentación del investigador frente a los grupos por parte de un amigo común –como se dio en las primeras entrevistas- garantizaría a aquellos la protección de su secreto) y así obtener datos sistematizables.

[10] El muestreo por saturación consiste (aplicado a esta investigación) en la recolección de textos y su clasificación según a qué discurso pertenezcan; la muestra se considera completa ("saturada") cuando la incorporación de nuevos textos no implica el descubrimiento de nuevos discursos. La técnica de la muestra por saturación aparecía como la más indicada, en la medida que la "población subterránea" es difícilmente asible y por lo tanto susceptible de que se le apliquen criterios de representación estadística. Y por otra parte no se trataba de ver en qué proporción se distribuían los discursos de la droga, sino explorar y descubrir cuáles eran estos discursos.

[11] Diez años después, la coalición de izquierdas Frente Amplio –excepción del MPP- legitimó el decreto ley de la dictadura a través de la Ley de Seguridad Ciudadana, que faculta a la policía a "detener por averiguaciones" a cualquier ciudadano, sin orden judicial, votada junto a los derechistas Partido Nacional y Partido Colorado.

[12] Los "datos empíricos", los objetos, modalidades enunciativas y conceptos de un discurso son organizados de acuerdo a ciertas "estrategias discursivas" cuya formación entre otras cosas depende de "(…) la función que debe ejercer el discurso en un campo de prácticas no discursivas." (Foucault;1996:111)

[13] En el artículo de Suicidio Colectivo titulado "Soy uruguayo", se ironiza sobre la organización de la jornada de un uruguayo típico: "(…) –Y, yo laburo 8 horas por día, duermo unas 8 más, 2 las pierdo en el ómnibus, 2 en comer y bañarme y esas cosas. Y las otras 4… Ah, ya sé, miro televisión."

[14] Contrastando con la creciente tolerancia hacia las radios comunitarias (vehículo de expresión para diferentes organizaciones sociales, sin fines de lucro) en varios países latinoamericanos, en Uruguay han conocido una creciente persecución por parte del Poder Ejecutivo. A pesar de ello, funcionan actualmente más de diez en Montevideo y un número algo inferior en el interior. Estas emisoras de corto alcance han permitido la expresión de manifestaciones culturales minoritarias, habitualmente marginadas de las emisoras comerciales.

[15] Teniendo como antecedente el campamento de Libertad de 1989, los campamentos juveniles han sido eventos que han nucleado a miles de jóvenes contestatarios. El último de ellos tuvo lugar en Juan Lacaze, Colonia, en abril de 1996. gestionado por la Coordinadora Contra la Represión y bajo el lema radical "Todo preso es político", congregó a más de 4.000 jóvenes que, entre recitales y obras de teatro, trabajaron en varios talleres referidos a Derechos Humanos, libertad de expresión, etc.

[16] Tras la marcha del 14 de agosto de 1996, en memoria de los mártires estudiantiles, el IAVA, el Zorrilla y el Liceo 10 fueron ocupados por los estudiantes, con la idea de levantar las ocupaciones el sábado 17. "Pero el sábado ya eran ocho los centros ocupados, el martes 20 alcanzaban a dieciocho y en pocos días treparían hasta 36 los centros de Secundaria y UTU en manos de los estudiantes. El 23 de agosto una marcha de 10.000 jóvenes cubría el trayecto entre la plaza Matriz y el Parlamento y durante el paro general del 30 de agosto, 30.000 estudiantes salieron a la calle. Fue el primer paro general activo en la historia del PIT – CNT. Entre el 3 y el 4 de setiembre la Coordinadora Intergremial de Estudiantes de Secundaria y UTU (CIESU) decidió levantar las ocupaciones y se instalaba una Mesa de Diálogo con el CODICEN." (Zibechi;1997:203)

[17] Si bien el "discurso de la pureza del cuerpo" es enunciado por un sector de jóvenes que se mueven en los circuitos subterráneos, su estrategia discursiva en cuanto a las drogas no difiere mucho de la desarrollada en el discurso estatal. Del mismo modo, sus propuestas naturalistas – ecologistas también pueden hallarse en los discursos de los partidos ecologistas o en la cultura new age. No se trata entonces de un discurso Underground. De todas formas su inclusión en este trabajo es importante ya que se trata de un discurso bastante extendido dentro del "movimiento" rap y hip hop, y por lo tanto, parte importante del mapa subterráneo.

[18] Siglas de la "Coordinadora Intergremial de Estudiantes de Secundaria y UTU"

[19] Y con ella, de las cadenas de información y difusión internacionales de origen estadounidense.

[20] La autocrítica constante de nuestros propios pensamientos es una actitud central si tenemos a la libertad como horizonte. Recordemos, en este sentido, las palabras de un filósofo alemán: "Las convicciones son prisiones. No ven lejos, no ven por debajo de ellas (…) Todo espíritu que ansía algo grande y desea obtener los medios para conseguirlo, es necesariamente escéptico. La independencia de toda clase de convicciones forma parte de la fuerza: hay que saber mirar libremente." (Nietzsche;"El Anticristo";LIV:102)

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Andrés Núñez Leites


Montevideo, diciembre de 1998.